martes, 13 de marzo de 2012

Isabel II(1856-1863)

 3. LA VUELTA DE LOS MODERADOS (1856-1858)
                Desavenencias entre O’Donell e Isabel II devolvieron el gobierno a los moderados con Narváez al frente. Lo más destacado fue la promulgación de la Ley Moyano (1857) de Instrucción Pública que hacía obligatoria la enseñanza entre los 6 y los 9 años. Mientras, en torno a O’Donell se constituía un grupo político que reunía a los políticos situados más a la izquierda de los moderados y más a la derecha de los progresistas. Entre moderados y unionistas se produjo una alternancia en el poder durante los últimos años del reinado de Isabel II.
            4. EL GOBIERNO “LARGO” DE LA UNIÓN LIBERAL )1858-1863).
                La dura represión llevada a cabo por Narváez para atajar las alteraciones sociales causadas por la crisis agraria de 1857 devolvió el poder a O’Donell. Son años de estabilidad social gracias a la prosperidad económica que vive Europa, lo que motiva una importante construcción ferroviaria y el impulso de la industria gracias a la entrada de capital extranjero. Pero lo más destacable fue su actuación exterior en la idea de recuperar el prestigio internacional y apoyado en la alianza con la Francia de Luis Napoleón III: intervenciones en Cochinchina (1858), Marruecos (1859-1869), donde se consiguió la cesión de Ifni y el afianzamiento de Ceuta y Melillla, Santo Domingo (anexionado a petición de los dominicanos entre 1861 y 1854), Méjico (1862) y Perú (1863). Un nuevo enfrentamiento entre O’Donell y la reina hará caer el gobierno de la Unión Liberal.

lunes, 12 de marzo de 2012

Isabel II(1854-1856)

2. EL BIENIO PROGRESISTA (1854-1856).
                A principios de 1854 la situación es insostenible para los moderados, la crisis económica y social, la debilidad de los moderados y los deseos de cambiar el gobierno, motivan el pronunciamiento del general Leopoldo O’Donell, causando un enfrentamiento incierto con las tropas gubernamentales en Vicálvaro (la Vicalvarada). La necesidad de contar con más apoyos obligó a O’Donell a hacer público el Manifiesto de Manzanares, redactado por Cánovas. En él se recogían reformas en profundidad como la reinstauración de la Milicia Nacional, la ampliación del derecho de voto, ley de imprenta, convocatoria de Cortes y mayor descentralización. Al movimiento se unen progresistas y demócratas que habían formado Juntas de Salvación en las ciudades. Ante la incierta situación, Isabel II llama a Espartero a formar un gobierno con progresistas y moderados. Así, lo que den un principio era una petición de cambio de gobierno, se convirtió en una revolución política
            Con O’Donell en guerra, el nuevo gobierno de Espartero se fijó dos objetivos fundamentales: la redacción de una nueva Constitución y la puesta en marcha de un conjunto de medidas económicas que modernizaran el país.
            La Constitución nonata de 1856 recogía los principios del ideario progresista: soberanía nacional, limitación del poder del monarca, reforzamiento de las Cortes, ampliación de derechos y libertades y tolerancia religiosa. Diputados y senadores serán elegidos por una masa electoral más amplia.
            Entre las medidas económicas, destaca la Ley de desamortización de Pascual Madoz, que pone en venta los bienes de propios y comunes municipales más otra serie de medidas que perseguían la expansión del capitalismo en España: Leyes de ferrocarriles de 1855, de crédito y banca y de sociedades anónimas.
            Pero la inestabilidad continúa agravada por un nuevo levantamiento carlista (1855-1856), la crisis agraria de 1855 con la consiguiente subida de los precios, y las medidas librecambistas de Espartero que provocaron el descenso de la producción textil y las primeras huelgas generales del movimiento obrero. O’Donell sustituye a Espartero a mediados de 1856, restableciendo el orden con una dura represión del movimiento obrero y la disolución de la Milicia Nacional. También frenó las reformas progresistas y restableció la Constitución de 1845, acabando con la revolución que él mismo había contribuido a iniciar.

domingo, 11 de marzo de 2012

Isabel II(1844-1854)

1. LA DÉCADA MODERADA (1844-1854)
                A finales de 1843 se declara la mayoría de edad de Isabel II (con 13 años), quien desde el principio demostró una inclinación hacia los moderados, optando los progresistas por el retraimiento (no participando en las consultas electorales) o el pronunciamiento apoyado por insurrecciones populares.
            En mayo de 1844 se forma un gobierno presidido por el general Narváez, cuyas primeras medidas fueron:
• La supresión de la Milicia Nacional y la Ley de Ayuntamientos, por la cual los alcaldes son nombrados por la Administración. El objetivo era acabar con los principales soportes de los progresistas (1845)
• La creación en 1844 de la Guardia Civil, un cuerpo armado de estructura militar, encargado del mantenimiento del orden en las zonas rurales y la defensa de la propiedad contra los movimientos de campesinos y jornaleros.
En 1845 se aprueba la Constitución moderada, cuyas principales características fueron:
• Se consagra la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, con clara preeminencia de la Corona.
• Cortes bicamerales, aunque los miembros del senado son designados en su totalidad por la corona.
• Contiene una declaración de derechos similar a la de la Constitución de 1837, limitados por la legislación posterior, especialmente el de libertad de prensa.
• Se proclama la confesionalidad católica de la nación española
En los años siguientes continúan las reformas legislativas:
• El nuevo sistema fiscal de 1845, elaborado por el ministro Alejandro Mon, más eficaz y moderno que puso fin al sistema impositivo del Antiguo Régimen. Establece dos tipos de impuestos, los directos (actividades industriales u comerciales, contribución territorial, el 25% de los ingresos) y los indirectos (tarifas aduaneras, transmisión de bienes y consumos).
• La Ley Electoral de 1846 configura un verdadero régimen oligárquico, con un sufragio restringido que limitó el número de votantes a 97.000 varones de más de 25 años.
• Reducción del déficit público mediante la conversión de la deuda afectada, realizada por Bravo Murillo en 1851.
• Firma del Concordato con la Santa Sede en 1851, que da por válidas las expropiaciones a cambio de mantener el culto y al clero, la Iglesia se reserva el derecho de educar a los jóvenes a través del catecismo y la asignatura de religión y todos los libros pasarán por la censura eclesiástica (“nihil obstat” o “imprimatur”)
            A finales de la década de los cuarenta, coincidiendo con las revoluciones europeas de 1848, se producen diversas alteraciones sociales, que Narváez reprimió con dureza. Dos años antes, en 1846, los carlistas vuelven a levantar partidas al mando del general Cabrera. El movimiento, limitado a la zona pirenaica, terminó por desaparecer en 1849.
            En 1851 dimite Narváez debido a la crisis financiera y a su enfrentamiento con la camarilla real. Le sustituyen Bravo Murillo y Sartorius, con los que se produce la quiebra del poder de los moderados, afectados por su gobierno autoritario por decreto, sin control de las Cortes y por los escándalos de corrupción, relacionados con la concesión de licencias para a construcción del ferrocarril.

sábado, 10 de marzo de 2012

Biografía de Isabel II

Isabel IIIsabel II
Nacionalidad: España
Madrid 10-10-1830 - París 9-4-1904
Reina 1833 - 1868
La hija de Fernando VII y su cuarta esposa, María Cristina de Borbón, fue proclamada reina a los 3 años, tras el fallecimiento de su padre en septiembre de 1833. Para alcanzar la corona, don Fernando tuvo que abolir la Ley Sálica y promulgar la Pragmática Sanción, lo que no fue admitido por su hermano Carlos María Isidro, quien se convirtió en el líder del absolutismo y se auto-reconoció rey de España como Carlos V.
La reina gobernadora, doña María Cristina, buscó el apoyo de los liberales provocando el estallido de la Primera Guerra Carlista, conflicto que finalizaría con el Abrazo de Vergara (1839) entre Espartero y Maroto.
En el periodo que comprende la minoría de edad de la pequeña Isabel se suceden dos regencias. En primer lugar la de su madre, que abarca entre 1833-1840, momento en el que se promulgó el Estatuto Real de 1834, se llevó a cabo la Desamortización de Mendizabal en 1836 y se promulgó la Constitución de 1837, de carácter progresista. En 1840 será el general Espartero quien ocupe la regencia durante un periodo de tres años, desarrollando una política de talante más progresista.
A los 13 años Isabel es declarada mayor de edad e inicia su reinado personal. Uno de las primeras cuestiones con las que se enfrenta será su matrimonio, resultando elegido su primo don Francisco de Asís de Borbón y Borbón, duque de Cádiz. La boda se celebrará en 1846 y de este enlace nacerán once hijos de los que sólo cuatro alcanzarán el matrimonio: Isabel,Alfonso,María de la Paz y Eulalia. 
En mayo de 1844 había sido elegido presidente del Consejo de Ministros el general Narváez, iniciándose la llamada Década Moderada. En estos diez años se promulgó la Constitución de 1845, se realizó la reforma fiscal de Mon y se tranquilizó el proceso desamortizador.
En 1854 se produce uno de las numerosas conspiraciones que definen el siglo XIX español: la Vicalvarada, que precede a la revolución de julio. Los progresistas son llamados a ocupar el poder, siendo Espartero el elegido para formar gobierno. Se inaugura el Bienio Progresista, momento en el que se elaboró la Constitución de 1856 -no promulgada- y se llevó a cabo la desamortización general de Madoz. El progresismo tuvo que dar paso en 1856 a un nuevo gobierno moderado en manos del general O'Donnell, recuperando la Constitución de 1845. La alternancia beneficiará a moderados y miembros de la Unión Liberal, gobernando estos últimos entre 1858-1864. Los progresistas se verán apartados del poder e iniciarán una intensa labor para destronar a la reina. La firma del Pacto de Ostende en agosto de 1866 -en el que participó entre otros el general Juan Prim- llevará a la unión de progresistas y demócratas y el estallido de la Revolución de 1868 conocida como la Gloriosa. Para hacerse una idea de la precariedad política que se vivió en el reinado de doña Isabel II resulta interesante conocer que serán 32 los jefes de gabinete nombrados, algunos de ellos permaneciendo en el poder sólo 24 horas como el conde de Cleonard en 1849.
Si bien políticamente hablando España vivirá una etapa de crisis, durante el reinado de Isabel II el país pondrá en marcha su particular revolución liberal burguesa. Se desarrollaron las comunicaciones al hilo de la inauguración de la primera línea ferroviaria en la península entre Barcelona-Mataró, impulsándose la construcción del ferrocarril desde 1850. La sociedad capitalista tendrá un fuerte impulso con todo el entramado legal que se desarrolló en aquellos momentos, como la Ley de Bolsa de 1846 o la Ley sobre constitución de bancos de emisión de 1848. Ese mismo año se promulgó el Código Penal y cuatro años antes se había creado la Guardia Civil, lo que indica el interés de los gobernantes liberales por regular el orden público.
En cuanto a la política exterior, durante el reinado de Isabel II se confirmó la decadencia española en la política europea que se empezó a manifestar en los reinados de Carlos IV y Fernando VII. La expansión por el norte de Africa dio lugar a enfrentamientos como la Guerra de Marruecos en 1860. Las relaciones con la Santa Sede estuvieron caracterizadas por las dificultades hasta la firma del Concordato de 1851, por el que Roma reconocía a Isabel reina de España y se admitía la desamortización eclesiástica a cambio del importante papel ocupado por la Iglesia en la enseñanza. Precisamente en este campo destacó la ley de instrucción pública de 9 de septiembre de 1857 llamada "ley Moyano".
Tres la triunfante revolución de 1868 la reina parte para el exilio y busca refugio en Francia, instalándose en París. El matrimonio decide separarse amistosamente -desde el primer momento se aludió a la homosexualidad de don Francisco de Asís, siendo famosa una anécdota sobre su noche de bodas alusiva a su ropa interior, considerando que llevaba el rey más puntillas que la propia reina- y doña Isabel toma posesión del llamado Palacio de Castilla, donde abdicará a favor de su hijo Alfonso en 1870. Seis años más tarde regresará de nuevo a España para instalarse en El Escorial aunque no definitivamente ya que tendría diferencias con su hijo en primer lugar y con su viuda posteriormente. Fijó su residencia en París pasando breves temporadas en tierras españolas. Será en la capital francesa donde fallezca, tras recibir la visita de doña Eugenia de Montijo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Biografía de Baldomero Espartero

Baldomero Espartero
(Baldomero Espartero, conde de Luchana, duque de la Victoria y príncipe de Vergara) Militar y político español (Granátula, Ciudad Real, 1793 - Logroño, 1879). Hijo de un carretero de La Mancha, adoptó el segundo apellido de su padre (pues su nombre completo sería Baldomero Fernández Álvarez Espartero). Al estallar la Guerra de la Independencia (1808-14) abandonó la carrera eclesiástica y tomó las armas. Desde 1810 permaneció en el Cádiz sitiado por los franceses, donde se estaban desarrollando las Cortes constituyentes; allí realizó sus primeros estudios militares.

Espartero
Entre 1815 y 1824 estuvo destinado en América, donde combatió contra los independentistas hasta que España perdió sus colonias en el continente; aunque no participó en la decisiva batalla de Ayacucho, en el futuro sus partidarios serían conocidos popularmente como los ayacuchos en recuerdo del pasado americano de Espartero y de la influencia que sobre sus ideas políticas tuvieron otros militares liberales de aquella campaña.
Al morir Fernando VII, se decantó por el apoyo a la causa de Isabel II y de la regente María Cristina, en virtud de sus convicciones constitucionales. Luchó contra la reacción absolutista en la Primera Guerra Carlista (1833-40), en la que desempeñó un papel destacado: sus éxitos militares le llevaron de ascenso en ascenso hasta obtener el mando del ejército del Norte a raíz del motín de los sargentos de La Granja (1835). Rompió el cerco carlista de Bilbao venciendo en la batalla de Luchana (1836); organizó la defensa de Madrid frente a la expedición de don Carlos (1837); y aprovechó las disensiones en el bando carlista para atraerse al general Maroto y negociar con él la paz que sellaron ambos con el «abrazo de Vergara» (1839). Luego se dirigió al Maestrazgo, donde venció a Cabrera en 1840, poniendo fin a la guerra.

Completaba así la ascensión social que, desde un origen modestísimo, le había llevado a ser conde, duque, grande de España y, finalmente, regente. El «espadón» progresista se enemistó con muchos de sus partidarios, a causa de su modo de gobernar autoritario, personalista y militarista; en 1843 se vio obligado a disolver unas Cortes que se le habían vuelto hostiles.Desde entonces puso su prestigio al servicio de sus ideales políticos progresistas. Se enfrentó al conservadurismo de María Cristina haciendo que ésta le nombrara presidente del Consejo de Ministros en 1840-41; pero, ante la resistencia de la regente al programa liberal avanzado que defendía, exigió a ésta que abdicara e hizo que las Cortes le nombraran regente a él mismo (1841-43).
Un pronunciamiento conjunto de militares moderados y progresistas (encabezados por Narváez y Serrano) le arrebató el poder en aquel mismo año; pronto se declararía mayor de edad a Isabel II y comenzaría una década de predominio conservador. Espartero se exilió en Inglaterra, de donde regresó en 1849 para vivir retirado en Logroño.
Ante el deterioro político del final de la década moderada (1844-54), las tendencias autoritarias de la reina y la hegemonía política de la minoría ultraconservadora, se produjo una nueva revolución en 1854, que llevó a Espartero a la presidencia del Gobierno; durante el siguiente «bienio progresista» (1854-56) avaló el reformismo de los liberales avanzados, pero no pudo evitar que se reprodujeran las mismas disensiones acerca de su liderazgo.
De nuevo fue expulsado del poder por un pronunciamiento encabezado por su antiguo aliado, el general O’Donnell, tras el cual vino un nuevo periodo de ostracismo político de los progresistas, que Espartero contempló pasivamente desde su retiro de Logroño. Allí recibió, tras la revolución que destronó a Isabel II en 1868, la oferta de Prim de hacerle elegir por las Cortes rey constitucional de España, oferta que rechazó. Tras la coronación de Amadeo de Saboya éste completó el encumbramiento honorífico de Espartero nombrándole príncipe de Vergara con tratamiento de alteza real.

jueves, 8 de marzo de 2012

LA CONTROVERTIDA FIGURA DE ESPARTERO

"... Espartero es uno de esos hombres tradicionales que el pueblo acostumbra cargarse a las espaldas y son luego muy difíciles de descabalgar...Los méritos militares de Espartero son tan discutidos como indiscutible es su cortedad política... Conocido como jefe del Ayacuchismo, es un héroe verdaderamente extraordinario, cuyo bautizo histórico data de una derrota, en vez de datar de un triunfo... Espartero es conocido como el hombre que manda bombardear ciudades.
Durante sus tres años de dictadura había llegado a perder su autoridad hasta el punto de que su propio embajador en París conspiraba contra él con Cristina y Narváez...
Espartero huye luego de ciudad en ciudad, abandonado a cada paso de su retirada por parte de sus tropas. Al embarcarse en Cádiz esta ciudad le deseó feliz viaje pronunciándose también contra él...Fue cayendo de la idolatría al entusiasmo, del entusiasmo a la lealtad, de la lealtad al respeto, del respeto a la indiferencia, de la indiferencia al desprecio, del desprecio a la indignación y de la indignación al mar.
¿Cómo, pues, puede haberse convertido de nuevo en el Salvador de la Patria?"

Cit. MARX y ENGELS, Revolución en España, 1973.
LA CONTROVERTIDA FIGURA DE ESPARTERO