viernes, 13 de abril de 2012

Bismarck. Pensamientos y recuerdos.

“La ilimitada soberanía de las dinastías, de los nobles, de las ciudades y villas imperiales fu una adquisición revolucionaria a expensas de la nación y de su unidad. Me ha parecido siempre algo monstruoso el hecho de que la frontera que separa al habitante sajón de Salzwedel, del sajón de Brunswick, cerca de Lûchow, frontera difícil de reconocer a causa de sus pantanos y páramos, obligue a aquellos dos sajones a pertenecer a dos diferentes entidades nacionales, quizá enemiga la una de la otra, de las cuales una fue regida desde Berlín, la otra desde Londres, y más tarde desde Hannover.”

Bismarck. Pensamientos y recuerdos.

jueves, 12 de abril de 2012

Johann Gottlieb Fichte. Discursos a la nación alemana. 1808.

"Quien habia nacido dentro del ámbito de la lengua alemana era considerado ciudadano por partida doble; por una parte, era ciudadano del Estado en que había nacido, a cuya protección era encomendado; por otra, era ciudadano de toda la patria común de la nación alemana. [. .. ] De la misma manera que, sin lugar a duda, es cierto que, allí donde hay una lengua específica, debe existir también una nación especifica con derecho a ocuparse de sus asuntos con autonomía y a gobernarse ella misma, puede a su vez decirse que un pueblo que ha dejado de gobernarse a sí mismo tiene también que renunciar a su lengua y confundirse con el vencedor a fin de que surjan la unidad y la paz interior (..)"
Johann Gottlieb Fichte. Discursos a la nación alemana. 1808.

miércoles, 11 de abril de 2012

Fichte. “Discursos a la nación alemana, 1807".

“Todos los que hablan un mismo idioma (...) hállanse unidos entre sí desde el principio por un cúmulo de lazos invisibles (...) de modo que los hombres no forman una nación porque viven en este o el otro lado de una cordillera de montañas o un río, sino que viven juntos (...) porque primitivamente, y en virtud de leyes naturales de orden superior, formaban ya un pueblo.
Así la nación alemana, gracias a poseer un idioma y una manera de pensar comunes, hallábase suficientemente unida y se distinguía con claridad de los demás pueblos de la vieja Europa...”

Fichte. “Discursos a la nación alemana, 1807".

martes, 10 de abril de 2012

Mazzini. ¿Qué es una nación?

“Una nación es la asociación de todos los hombres que, agrupados por la lengua, por ciertas condiciones geográficas o por el papel desempeñado en la historia, reconocen un mismo principio y marchan, bajo el impulso de un derecho unificado, a la conquista de un mismo objetivo definido. (...) La patria es, ante todo, la conciencia de la patria.”

Mazzini. ¿Qué es una nación?

miércoles, 4 de abril de 2012

Mazzini. “Italia, Austria y el Papa”.

Somos un pueblo de 21 a 22 millones de hombres, conocidos desde tiempo inmemorial con un mismo nombre -el pueblo italiano-; vivimos entre los límites naturales más precisos que Dios haya trazado jamás -el mar y las montañas más altas de Europa-; hablamos la misma lengua,(...) tenemos las mismas creencias, las mismas costumbres y hábitos, (...) nos sentimos orgullosos del más glorioso pasado político, científico y artístico que se ha conocido en la historia europea (...).
No tenemos ni bandera, ni nombre político, ni un puesto entre las naciones europeas (...) Estamos desmembrados en ocho Estados (...) independientes unos de otros, sin alianza, sin unidad de destino, sin relación organizada entre ellos (...). No existe libertad ni de prensa, ni de asociación, ni de palabra, (...); nada. Uno de estos Estados que comprende la cuarta parte de la península, pertenece a Austria: los otros padecen ciegamente su influencia.

Mazzini. “Italia, Austria y el Papa”.

martes, 3 de abril de 2012

El nuevo Estado Italiano
La creación de Italia como Estado unificado supuso la desaparición de las antiguas fronteras, así como la homogenización legal y monetaria. Pero al mismo tiempo, la nueva entidad hubo de enfrentarse a una serie deproblemas que dificultaron su cohesión:
  • El rechazo del papado a admitir la nueva situación enturbió las relaciones con las autoridades italianas. Hasta la firma de los Tratados de Letrán entre Mussolini y la Santa Sede en 1929, no se normalizaron los vínculos entre ambos estados. Ello ocurría en un país extremadamente arraigado al catolicismo y donde he hecho religioso estaba íntimamente ligado al político.
  • La brecha entre un norte rico, industrializado, urbano e integrado en la economía europea, y el sur preindustrial, agrario y pobre se agrandó. Esa desigualdad económica y social persistió durante el siglo XX y aún hoy constituye una realidad.
  • Políticamente los italianos se decantaron por dos grandes grupos: de un lado, los liberales, representantes de los industriales y comerciales del norte; por otro, los conservadores, defensores de los intereses predominantemente agrarios del sur.
  • El nuevo Estado adoptó el régimen de monarquía parlamentaria, siguiendo el modelo del Piamonte, pero el voto no se extendió a grandes capas sociales hasta 1913, quedando la representación relegada a una minoría, sujeta a menudo a corruptelas.
  • Los beneficiarios políticos de la unificación fueron los burgueses del norte. Por contra, republicanos y demócratas(Garibaldi, Mazzini) se vieron superados por los monárquicos moderados. Su relevo lo tomarán los movimientos de carácter social del último tercio de siglo y primero del siglo XX, encarnados en ideologías como el anarquismo o el socialismo.
Con todo, la unificación convirtió a Italia en una gran potencia, que jugó un importante papel en el seno de Europa a lo largo del siglo XX. No obstante una parte de población quedaba un tanto al margen del sentimiento nacional, lo que obligó al nuevo Estado a fomentar institucionalmente dicho espíritu.