martes, 3 de julio de 2012

Sufragismo y feminismo

Sufragismo y feminismo
La sociedad industrial y el liberalismo no aportaron cambiossignificativos a la situación política, legal y económica de las mujeres. Éstas siguieron estando discriminadas respecto a los varones. Tan solo abrió el camino hacia el trabajo femenino en las fábricas y las minas, pero en condiciones de una extrema explotación y discriminadas salarialmente frente a sus compañeros de trabajo.

Por otro lado, la mujer tuvo vetadas las áreas profesionales de más responsabilidad así como la educación superior, siendo relegada en el caso de la burguesía al ámbito doméstico.
El liberalismo afectó en mayor medida al status de los hombres, que logaron primero el sufragio censitario y más tarde el universal. Las mujeres quedaron excluidas de ambos sistemas durante largo tiempo.
Fueron estas circunstancias las que propiciaron a partir de la segunda mitad del siglo XIX el nacimiento del movimiento sufragista, que reivindicaba el derecho al voto de las mujeres como paso previo al feminismo, es decir, a conseguir la plena igualdad de derechos respecto a los hombres. El movimiento sufragista no se constituyó en grandes masas y arraigó con más fuerza en las mujeres urbanas de clase media que poseían un cierto grado de educación. Las obreras antepusieron sus reivindicaciones de clase a sus propios intereses como mujeres. Las campesinas por su baja formación, su dedicación íntegra al trabajo, la carencia de tiempo libre y su aislamiento, fueron las últimas y más reacias a incorporarse a los movimientos emancipadores.
Por lo demás, las principales abanderadas del sufragismo y posteriormente del feminismo fueron británicas y estadounidenses, seguidas de escandinavasy holandesas.
Conocidas figura del movimiento por la emancipación femenina fue la británica Emmeline Pankhurst (1858-1928), fundadora de la Unión Social y Política de Mujeres (WSPU) e inspiradora de diversos tipos de protesta(manifestaciones, huelgas de hambre, etc).



Otra conocida activista fue Emily Davison, que murió en 1913 en una de sus acciones de protesta al arrojarse a los pies de un caballo de la cuadra real en el transcurso de una carrera celebrada en Derby.
En España destacó Concepción Arenal (1829-1893),que asistió a la Universidad Complutense disfrazada de hombre para salvar la prohibición que impedía la enseñanza universitaria a la mujer. En Alemania sobresalió Rosa Luxemburgo (1870-1919) brillante intelectual y militante del comunismo alemán, muerta durante la sublevación espartaquista de 1918.



El punto de inflexión decisivo en la concienciaciónsocial de la mujer se alcanzó en la Primera Gran Guerra. Durante este conflicto la mujer suplió al hombre en sus habituales tareas mientras éste luchaba en el frente, poniendo de relieve que si era competente para realizar trabajos propios del varón también lo era para gozar de sus derechos.
En 1920 fue autorizado el voto a todas las mujeres británicas que habían cumplido 20 años, en tanto que en España tal permiso se retrasó hasta el año 1931 a raíz de la proclamación de la Segunda República

lunes, 2 de julio de 2012

La revolución de 1848

La revolución de 1848
La oleada revolucionaria que se extendió durante 1848 por gran parte de Europa, además de su significado político tuvo un marcado carácter social. Francia, Austria, Alemania, Suiza, al igual que otros estados, constituyeron escenarios en los que la clase trabajadora intervino en forma de protestas y motines junto a la pequeña burguesía liberal, frente a los intereses de la alta burguesía que acaparaba los resortes del poder.
Sus demandas se centraron en una ampliación de los derechos y libertades conquistados durante la Convención Nacional francesa de 1793: sufragio universal masculino, democracia, asistencia social a los desfavorecidos,derecho al trabajo, libre sindicación, etc.
La experiencia de 1848 fue especialmente relevante en Francia, donde la presión social forzó la caída de la monarquía de Luis Felipe, el llamado “rey burgués” y forzó la proclamación de la Segunda República.
El socialista Louis Blanc, ministro de Trabajo durante el gobierno provisional republicano, creó los “Talleres Nacionales” y fijó la jornada máxima de trabajo en 10 horas, intentando absorber el enorme paro que asolaba el país. El cierre de los Talleres Nacionales acaecido tan solo unos meses más tarde de su apertura significó el fracaso de quienes pretendían dar contenido social a unas reivindicaciones que habían ido más allá de lo meramente político.
La proclamación de Luis Napoleón como presidente de la República y la posterior abolición de ésta mediante un autogolpe de estado tres años más tarde, expresó el fallido el empeño de los trabajadores en poner fin a las desigualdades económicas y mejorar sus pésimas condiciones laborales y sociales.
La enseñanza que el movimiento obrero extrajo de la frustradaexperiencia revolucionaria fue que en lo sucesivo sólo debía confiar en sus propias fuerzas, rechazando posibles alianzas con cualquier sector de la burguesía. Se organizó en sindicatos y emprendió la acción política de la mano del marxismo y el anarquismo.

domingo, 1 de julio de 2012

Revolución francesa (3)


Revolución Francesa
Capitulo III
Luis XVI trata de escapar
Si se considera en conjunto la Constitución elaborada por la Asamblea Constituyente, hay que reconocer que tuvo enorme importancia histórica. En muchos de sus puntos sirvió de modelo para las transformaciones posteriores de los estados absolutos y feudales en estados modernos de derecho.
La Constitución abolió todas las diferencias entre los ciudadanos (títulos, armas, escudos, nobleza) pero encerraba contradicciones: toda su base era republicana, mientras que en la cúspide conservaba un monarca hereditario. En verdad, al rey le quedaba una función puramente decorativa, puesto que carecía de todo influjo en el nombramiento de las autoridades, elegidas por el pueblo. Una caricatura de la época lo representaba con una simple máquina de aprobar.
Extraordinaria influencia para excitar las pasiones tuvieron en París y también en el campo los volantes impresos y las discusiones de los clubes. La completa libertad de prensa permitió al Marat estimular los peores instintos de la plebe a sus periódicos sobre todo en el "Amigo del Pueblo". Entre los clubes tuvieron importancia preponderante el de los cordeleros, establecido en un convento de franciscanos, y el de los jacobinos, llamado así por el local en que celebra sus sesiones, un convento jacobino (nombre dado en París a los frailes dominicanos). En aquél, el principal orador era el gigantesco y cínico Georges Jacques Dantón, abogado. En éste, el virtuoso y orgulloso Maximiliano Robespierre, (en la imagen) miembro de la Asamblea Constituyente.
En medio de esta situación anárquica, Mirabeau intentó dominar la Revolución con un gobierno fuerte. Para ello, planeó sacar al rey de su permanencia forzada en París y trasladarlo a una provincia segura desde donde pudiera convocar a una nueva Asamblea que revisara los artículos de la Constitución referente al poder ejecutivo. Pero los medios que quería poner en práctica para realizar estos propósitos -actuación sobre la opinión pública por medio de una oficina secreta de prensa y una policía secreta, soborno, incitación a sublevaciones, provocación de guerra civil en perjuicio de la Asamblea Constituyente- eran armas de doble filo. Mirabeau no pudo llevar a cabo sus planes, porque falleció en abril de 1791, justo a tiempo para conservar su popularidad.
Huída de los reyes
Luego de su muerte, los reyes fueron inclinándose cada vez más hacia el plan de huída de Mirabeau, pues vivían bajo una presión insostenible. En la noche el 20 de junio de 1791 se llevó a cabo la fuga de la familia real, pero la empresa fracasó. El rey, vestido de criado, fue descubierto y tuvo que volver a París en medio del repique de campanas, junto a una multitud que lo insultaba y bajo la vigilancia de la Guardia Nacional.
Ante esto, la Asamblea Constituyente se hizo cargo del poder ejecutivo y ordenó a los ministros que ejecutaran sus decretos sin sanción o aprobación del rey. Además, dio a conocer a las potencias extranjeras que había asumido el gobierno.
Pese a esto, no existía animadversión hacia la monarquía o deseo de abolirla. Tanto es así que, después de su fuga, el rey fue repuesto con todos sus derechos. Pero fuera de la Asamblea, la opinión republicana iba teniendo cada vez más adeptos.
El 28 de septiembre de 1791 la Constitución elaborada por la Asamblea Nacional, transformada luego en una Asamblea Constituyente, quedó definitivamente redactada y fue propuesta al rey para su aceptación. El 14 de ese mes, el rey le prestó el juramento prescrito, pero lo hizo muy a regañadientes y con el propósito de procurar su reforma y buscar el apoyo de las potencias extranjeras.
El 28 de septiembre de 1791 la Asamblea Constituyente se disolvió y fue sustituida por la Asamblea Legislativa. Antes de hacerlo, tomó dos importantes acuerdos: decretó una amnistía general y decidió que ninguno de sus miembros pudiera postular a la Asamblea Legislativa.
Izquierdas y derechas
La Asamblea Legislativa se reunió teniendo en su seno personas inexpertas en los negocios públicos. Pronto éstos se dividieron en diferentes partidos. En la derecha tomaron asiento los partidarios incondicionales de la Constitución de 1791, apoyados principalmente por el club de los Feuillants (grupo moderado desprendido de los jacobinos) y por la clase media burguesa. En los bancos de la izquierda tomaron asiento los miembros del club de los cordeleros y de los jacobinos, que representaban a la masa de la capital. Esta izquierda comprendía un pequeño grupo de fanáticos, que se sentaba en los bancos de arriba, y por esto fue llamado la montaña.
Después venía el grupo más importante, los girondinos, cuyo nombre se explica porque sus principales líderes procedían de la región de Gironda. En el centro se encontraban los llamados independientes. De esta división de la Asamblea Legislativa de la época de la revolución francesa deriva la costumbre de clasificar a los partidos políticos en izquierda y derecha.
Peticiones de guerra
La principal preocupación de la Legislativa fue la guerra contra las potencias extranjeras, que se veía como algo inminente. Los principales impulsores de ésta eran los partidarios de la gironda, que lo veían como un medio de consolidar su posición al interior del país.
Por entonces empezó a circular la expresión de sans-culottes (sin calzón), que alude a la costumbre de los revolucionarios de usar pantalones en vez de calzones cortos que llevaban los partidarios del antiguo régimen.
También en esa época fue aceptado como símbolo de la libertad el gorro frigio, de color rojo , que primitivamente usaban los presidarios.
El 20 de abril de 1792, con siete votos en contra, fue aprobada la declaración de guerra contra Austria. Así comenzó la gran lucha entre las potencias mundiales, guerra que con breves interrupciones había de durar más de dos decenios.
La Comuna revolucionaria
El 9 de junio de 1792 se acordó celebrar un nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla, convocando a París a más de 20 mil hombres procedentes de todos los puntos del país. Así, la gironda proponíase entrar en posición de una forma defensiva que pudiera servir a sus propósitos.
Los girondinos ardían en deseos de acrecentar su fuerza. Llamaron, pues, en su ayuda, al proletariado de los barrios bajos, tras los cuales estaba Dantón (en la imagen).
Una manifestación se preparó para el 20 de junio, aniversario del juramento del juego de pelota. Ese día se pusieron en marcha ochos mil proletarios armados, sin que nada pudiera hacerse para detenerlos. A los manifestantes se les unió una gran masa humana. Entraron al salón de sesiones de la Legislativa, desfilando por la sala al redoble del tambor. La muchedumbre se dirigió luego a las Tullerías y en pocos momentos penetró en el interior del palacio. El rey quedó tan sorprendido que dejó abierta la puerta de su habitación . Acosado con pocos fieles sobre el arco de un balcón, amenazado de picas y sables, se mantuvo firme durante horas y horas, rechazando con dignidad el griterío de los atacantes. Cuando se hubo puesto el gorro rojo revolucionario, que algunas manos le alargaron, y hubo bebido un vaso de vino a la salud del pueblo, pareció cambiar el ánimo de los asaltantes, que se dispersaron al llegar la noche.
Reacción de la Burguesía
Entre la clase media burguesa, estos sucesos habían provocado una emoción de vergüenza. Despertando dormidos sentimientos monárquicos. Se intentó impedir que llegaran a París los 20 mil convocados para celebrar el aniversario de la Toma de la Bastilla, pero el rey, atemorizado, la aprobó. Su única esperanza de salvación eran las potencias extranjeras. Pero éstas actuaban con poca inteligencia, y el 26 de julio emitieron una declaración que causó profunda irritación en Francia, porque responsabilizaba a los revolucionarios de cualquier daño que sufriera la familia real. Se pidió declarar la "patria en peligro" y se empezó a hablar abiertamente de la destitución del rey y de la supresión de la monarquía.
Avance de Dantón
La celebración del aniversario de la Toma de la Bastilla permitió a Dantón avanzar en sus propósitos subversivos. Se produjo la unión entre los llegados de provincia y el pueblo bajo de París, creándose comités al margen de la ley. Entre los llegados de provincia representaba un papel principal el batallón de los marselleses. Su cántico guerrero era un himno que poco antes había compuesto Rouget de Lisle, y que se conoció con el nombre de La Marsellesa. Hoy es el himno nacional francés.
El 9 de agosto de 1792, mientras la Legislativa aplazaba su discusión sobre si deponía o no al rey , una turba asaltó las Tullerías. En el Ayuntamiento se instalaron, junto al Consejo Municipal, comisarios de 28 secciones en que se había dividido París. Ante él compareció el comandante de la Guardia Nacional, Mandat, encargado de defender el palacio que había reemplazado a La Fayette en ese cargo. Los comisarios de las secciones le mandaron arrestar y después de su asesinato, ocurrido en la escalera misma del Ayuntamiento, se constituyeron en Comuna Revolucionaria, reemplazando al Consejo Municipal , sobre todo en sus funciones policiales. La defensa de la Tullerías quedó reducida a cero y el rey decidió colocarse bajo la protección de la Asamblea Legislativa. Venció la resistencia de María Antonieta, y entre los gritos insultantes de la plebe amontonada en las terrazas del río Sena, condujo a la familia real al salón de sesiones de la Legislativa. El presidente de ésta le aseguró que la Asamblea mantendría y defendería "los derechos del pueblo y las autoridades constituidas". Y señaló al rey y a los suyos, como lugar de estancia, la tribuna de los taquígrafos, defendida por una reja. Allí, durante muchas horas, el rey fue testigo presencial de la caída de la monarquía.

Asalto a las Tullerías
Las Tullerías quedaron defendidas por un reducido número de nobles y un regimiento de la Guardia Suiza. Las turbas los asaltaron y sólo se salvaron algunos que penetraron en el salón de sesiones de la Legislativa. El palacio, indefenso ya, fue desbordado por los furiosos parisinos. Casi toda la guarnición masculina fue asesinada. La Asamblea, limitada a las izquierdas, por ausencias de las derechas y del centro, decretó no la deposición, pero sí la "suspensión provisional del jefe del poder ejecutivo" (el rey), hasta que una Convención Nacional se pronunciara sobre las medidas necesarias "para asegurar la soberanía del pueblo y el imperio de la libertad y la igualdad". Un segundo decreto determinaba que el rey y su familia permanecerían como rehenes bajo la protección de la ley en una residencia que les sería asignada. Seguidamente la Asamblea nombró un Consejo Ejecutivo Provisional, del que formó parte Dantón en una posición preeminente. Tras él estaba la fracción extrema, que no retrocedía ante ningún hecho sangriento.
Presa la familia real
Entretanto, la Comuna amenazaba con suplantar de hecho a la Legislativa y al gobierno por ella nombrado. Las autoridades revolucionarias, que se reunían en el Ayuntamiento, en vez de limitarse a los asuntos de la ciudad, se esforzaban por asumir las riendas del mando supremo. Consiguieron que les fuera entregada la familia real para encerrarla en el Temple, antigua sede de la Orden de los Templarios. Obtuvieron la institución de un primer tribunal revolucionario que, sin sujeción a procedimientos jurídicos regulares, pudiera castigar los "crímenes monárquicos". Aniquilaron todos los signos y monumentos de la monarquía, suprimieron los periódicos de esta tendencia, hicieron encarcelar a sacerdotes y a nobles por Comités de Vigilancia. La Asamblea se hallaba en oposición a la Comuna, que se burlaba de todo intento hecho para disolverla.
Caos en París
El peligro extranjero fue usado como pretexto para acabar con los presuntos enemigos del interior. Dantón consiguió plenos poderes de la Asamblea para mandar hacer investigaciones nocturnas en las casas, confiscar todas las armas y poner presos a todos los sospechosos. Poco después se inició la persecución entre los mismos revolucionarios. Durante varios días y noches se llevaron a cabo matanzas en masa, en medio de las calles y en las prisiones, por una plebe sedienta de sangre y afanosa de robo.
Cuando la Asamblea pudo salir de la embriaguez en la cual había estado sumida al permitir las sangrientas escenas, puso pena de prisión a toda violación de domicilio y detención arbitrarias. Luego de estas resoluciones, dio término a su misión y fue reemplazada, el 20 de septiembre de 1792, por la Convención.
Muerte de Luis XVI
Si los demagogos de la Comuna Revolucionaria creían haberse asegurado la mayoría en la Convención mediante las matanzas de septiembre, se equivocaron. En París lograron hacer elegir a Robespierre, Marat, Dantón y otros, pero en provincias los votos favorecieron a los enemigos del régimen terrorista de la comuna, sobre todo a los girondinos.
A fines de 1792 comenzó el proceso de Convención contra Luis XVI, quien fue juzgado y condenado a la guillotina por mayoría de votos. El 21 de enero de 1793, Luis subió al cadalso, inconmovible hasta el último momento en el sentimiento de su inocencia.
La noticia de la muerte del rey produjo indignación en Inglaterra, la que despidió al embajador o representante francés. Francia contestó declarando la guerra a Inglaterra y a Holanda, su aliada. Luego hizo lo mismo con España, Rusia, Cerdeña, Nápoles, Portugal y el Imperio Alemán, lo que acarreó a Francia una serie de derrotas militares.
Apretada por la masa de sus enemigos externos, Francia se veía amenazada en el interior por una terrible guerra civil, que enfrentaba a los girondinos y la montaña. Los primeros fueron derrotados.
Asesinato de Marat
La caída de la gironda produjo, por primera vez en la historia de la revolución, un levantamiento de las provincias contra la capital, conocido con el nombre de federalismo. La clase media urbana salió de su sopor. Produjéronse protestas fogosas contra la violencia.
Los comisarios de la Convención fueron encarcelados y todo el mundo se preparó a la lucha de las armas contra los poderosos de la capital. Al más odiado, Marat, lo mató el 3 de junio de 1793 una revolucionaria llamada Carlota Corday, mientras se bañaba.(En la imagen)
Ascenso de Robespierre
Frente a esta amenaza a la unidad de la república, la Convención desenvolvió una energía terrorista sin igual, no deteniéndose ante ningún límite. El fin principal de su convocatoria había sido el establecimiento de una nueva constitución, así que el 24 de junio de 1793 promulgó una, pero apenas fue confirmada y promulgada cuando quedó en suspenso para dejar el campo libre a una "gobierno provisional revolucionario hasta la paz". El órgano principal de este gobierno fue el Comité de Salud Pública, al que se incorporó Robespierre. Un Tribunal Revolucionario constituyó en complemento de la maquinaria gubernamental.
Bajo el dominio del terror
Y sobrevino el terror. La guillotina aceleró la carnicería con la simplicidad de su mecanismo. Había sido creada por el médico José Ignacio Guillotín, como una forma piadosa de ejecutar a los condenados. El debía ser una de sus víctimas. Hubo alrededor de 2.800 guillotinados en París y 14.000 en provincias. El Tribunal Revolucionario sesionó sin respiro durante 14 meses. La cabezas caían con sangrienta monotonía. Así pereció María Antonieta, llamada en las actas la viuda Capeto, su cuñada Isabel y Felipe Igualdad, que así se hacía llamar el duque de Orleáns, primo del rey.
Pero el terror fue una vorágine que consumió a sus propios creadores. Aniquilados los girondinos y derrotado el federalismo, formáronse dos grupos que amenazaban adoptar una posición independiente frente al Comité de Salud Pública dirigido por Robespierre. Uno de esos grupos apoyaba a Dantón en la Convención y quería dulcificar un tanto el dominio del terror. Su órgano de prensa era El Viejo Cordelero, dirigido por Camilo Desmoulins.
Los dantonistas cayeron porque su defensa de la moderación hería personalmente a Robespierre. Este hizo detener a Dantón en la noche del 30 al 31 de marzo de 1894, junto al Desmoulins y otros amigos, juzgándolo sumariamente y condenándolo. "Una correa es bastante - exclamó Dantón cuando era conducido a la guillotina-. Preparad la otra para Robespierre".
Caída de Robespierre
Desaparecido Dantón, quedaba Robespierre dueño del campo. En el comité le ayudaba su discípulo, Luis de Saint-Just, muy superior a él en entusiasmo y actividad. La dictadura de Robespierre trajo un aumento de terror, cosa que casi parecía imposible. La guillotina trabajaba sin descanso, tomando a sus víctimas sin distinción de sexo clase ni mérito. Todos los días caían en París de 40 a 50 personas bajo su cuchilla.
Entre tanto, se preparaba la caída de Robespierre. En el Comité de Salud Pública uniéronse en su contra. El 27 de julio de 1894 se presentó en la Convención y fue recibido con los gritos de "el tirano". Tres veces intentó dominar la tormenta, asiéndose, nervioso a la tribuna. Pero su voz no pudo dominar el tumulto. "Te ahoga la sangre de Dantón", le gritaron. La Convención, en forma unánime, presentó acusaciones en contra suya y de Saint-Just. Ambos se refugiaron en el Ayuntamiento, donde fueron detenidos.
Los guillotinadores fueron guillotinados. Cayó la cabeza de Robespierre mientras la multitud gritaba: "Abajo el tirano y viva la república". En los días siguientes fueron a la guillotina 92 partidarios y secuaces del tirano, miembros de la Comuna, jueces y jurados del Tribunal Revolucionario.

sábado, 30 de junio de 2012

Revolución francesa (2)


Revolución Francesa
Capitulo II
La Toma de la Bastilla
No obstante su explícito respeto al rey, muchos cuadernos planteaban el deseo de que se formulase una Constitución para el país.
La primera sesión de los Estados Generales se realizó el 5 de mayo de 1789, en Versalles. El rey había elegido este lugar sin considerar que el lujo de la corte podía irritar los ánimos de los representantes del tercer estado. En la reunión inaugural, el monarca tomó la palabra señalando a los presentes que su ocupación esencial sería hacer las reformas financieras. En el fondo, su discurso dejó claro que él no quería oír nada acerca de la Constitución. Desde ese momento se pudo advertir que el pueblo y el monarca no serían compañeros de equipo. Otro punto que provocó desacuerdo se refería a la forma en que se celebrarían las sesiones.(En la imagen: la Toma de la Bastilla, fortaleza utilizada como prisión, fue el hecho que inauguró el periodo de violencia de la Revolución Francesa)
El monarca y la nobleza deseaban que cada orden se reuniese por separado. El tercer estado, en cambio, quería que todos formasen una asamblea única, en la que se adoptaran las resoluciones con voto individual.
La Asamblea Nacional
Cuando el rey se retiró de la reunión inaugural, fue despedido con aplausos que no reflejaban aprobación sino más bien simple cortesía.
Al término de la reunión, el tercer estado se congregó por su cuenta, resolviendo no aceptar las deliberaciones de cada orden por separado. Más tarde, el tercer estado invitó a la nobleza y al clero a sumarse a esta iniciativa. Algunos miembros del clero acogieron este llamado, y el 17 de junio, el tercer estado, acompañado de unos 15 sacerdotes, se autodeclaró Asamblea Nacional.
La nobleza y los obispos, en su mayoría, solicitaron al rey que impusiera su autoridad para impedirles salirse con la suya. Como primera medida, se clausuró la sala en que el grupo realizaba sus reuniones. Pero eso no resultó ser un obstáculo serio, ya que la Asamblea simplemente se cambió de local y sesionó en un lugar utilizado para juego de pelota. Allí, el 20 de junio, estos delegados jugaron no separarse "hasta que la Constitución del reino fuera establecida sobre firmes fundamentos". Tres días más tarde se presentó el rey, ordenando que volviesen a sesionar por grupos separados y les negó el derecho a legislar. El monarca dio por terminada la sesión, pero los partidarios de la Asamblea no se movieron del lugar. El conde de Mirabeau, que pese a su título mobiliario era representante del tercer estado, señaló que sólo abandonarían el lugar por la fuerza de las bayonetas. El rey no se atrevió a usar la violencia y, a regañadientes, los dejó quedarse.
A medida que pasaban los días, más y más miembros del clero e incluso de la nobleza abandonaban sus posturas iniciales para sumarse a la Asamblea Nacional, que más tarde tomó el título de Asamblea Constituyente. Siguiendo el viejo lema de "si no puedes ir en contra únete a ellos", el rey terminó por ordenar a todos los representantes tomar parte en la Asamblea.
El pueblo en armas
A pesar de haber dado su autorización, el rey, naturalmente, no estaba de acuerdo con la situación que se estaba viviendo. Tampoco lo estaban algunos nobles. El ambiente era tan tenso que se emplazaron tropas armadas en las afueras de París y de Versalles. La gota que colmó el vaso fue la destitución de Necke. El pueblo entero manifestó su descontento y se proclamó a favor de la Asamblea Constituyente. Esto no quedó en meras declaraciones. La multitud se sublevó y saqueó varias tiendas de armas.
Uno de los primeros objetivos de las enfurecida turba en París fue la Bastilla, una fortaleza que servía de prisión y que simbolizaba para muchos la arbitrariedad del régimen. Cientos de hombres armados se dirigieron a ese lugar, el 14 de julio de 1789, exigiendo su rendición. En un comienzo se intentó negociar, pero luego los amotinados fueron atacados. Se inició de esa forma una batalla sangrienta que terminó con la caída de la fortaleza. El gobernador de la Bastilla, De Launey, murió degollado y su cabeza fue llevada por las calles sobre la punta de una lanza.
El mismo día en que estos hechos ensangrentaban París, el rey había salido de cacería. El día 15 le comunicaron la noticia. Sin llegar a comprender la magnitud real de lo sucedido, el soberano preguntó: "¿Se trata de una revuelta?". La respuesta fue lapidaria: "No majestad, es una revolución".
Fin de privilegios
La Toma de la Bastilla hizo que todo París se convirtiera en un campo de batalla. En las calles y plazas se levantaron barricadas. La Fayette fue proclamado comandante de la Guardia Nacional, y Jean Sylvain Bailly, un astrónomo, alcalde de la ciudad.
La Asamblea Nacional seguía angustiada por las tropas que la rodeaban, pero el rey las hizo retirar. El 17 de julio, Luis XVI llegó a París y aceptó de manos de Baily, la escarapela tricolor (azul y rojo, colores de la ciudad, y blanco como color de los Borbones), símbolo de la revolución.
Abolición de privilegios
En la Asamblea Nacional donde llegaron noticias terribles de provincias, para tranquilizar los espíritus pareció indispensable abolir el sistema feudal que, de hecho, ya estaba aniquilado. El 4 de agosto la Asamblea abolió los privilegios de la nobleza. La lista de acuerdos comprendía: la eliminación de servidumbre, de los derechos de caza, de palomar y de conejera, la admisión de los ciudadanos a todos los cargos civiles y militares, la gratuidad de la justicia y la prohibición de comerciar con los cargos.
Los acuerdos tomados interrumpieron los debates de un tema que interesaba principalmente a La Fayette. Era la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,(en la imagen) que había de constituir la introducción teórica a la Constitución Futura, y cuyas ideas principales, tomó éste de la Constitución de algunos de los estados norteamericanos recién independizados.
París retiene al rey
Adoptado los derechos del hombre el 27 de agosto, la Asamblea, llamada ahora Constituyente, pasó a redactar la Constitución. Pero su discusión no impedía que, de tiempo en tiempo, fuese reclamada por las duras necesidades de la realidad y hubiese de ocuparse de la amenazadora banca rota. El paro de industrias y del comercio aumentó el número de hambrientos y vagabundos. La elevación del precio de los granos, a consecuencia de malas cosechas y peores sistemas de distribución, obligó a comprar trigos a precios muy altos .
En las masas de la capital, el miedo al hambre colectiva uniese con la idea de que se debía traer al rey a París, para hacerle saber los deseos del pueblo. Pero, sobre todo, la capital sintió gran indignación cuando supo que el rey y la reina se había presentado en un banquete en el cual la bandera tricolor había sido insultada. Jean Paul Marat, médico enfermo, desilusionado y fanático, llamó a los pobres al combate. Por la mañana del 5 de octubre de 1789, grandes masas humanas de ambos sexos se dirigieron a Versalles para llevar al rey a París. El pueblo rodeó el palacio, donde nadie se atrevía a resolverse por la huída. El rey despidió con buenas palabras a la comisión de mujeres que pedía pan blanco. Eso sí, no recibieron una respuesta tan comprensiva de la reina María Antonieta, quien al saber el hambre de pan que había, contestó: "Que coman tortas, pues".
El rey regresa a París
En esta misma oportunidad, el rey aprobó los derechos del hombre. Pero delante del palacio había disturbios y peleas con los guardias. La situación se hacía cada vez más peligrosa. Finalmente, a la caída de la tarde, se presentó La Fayette con 20 mil hombres de la Guardia Nacional, y pidió al rey, entre otras cosas, que tomase el palacio de las Tullerías, en París, por residencia habitual y que mandase que el servicio de éste fuese desempeñado por las Guardias Nacionales. Puso centinelas en las puertas del palacio y a medianoche se fue a acostar. Al amanecer del 6 de octubre, una masa de plebe penetró en el palacio por una puerta que no estaba guardada, y mató a varios centinelas de la Guardia Real. La reina, medio desnuda, y cuya cabeza pedía la multitud, huyó a las habitaciones del rey.
Ambos fueron salvados por La Fayette, a quien sacaron apresuradamente de su sueño. Desde el balcón, el rey prometió trasladarse a París. Por la tarde emprendió el triste camino hacia la capital con su familia y acompañado de una salvaje multitud a cuya vanguardia iban las cabezas cortadas de los infieles guardias asesinados. Así, Luis XVI pasó a ser prisionero de París.
Entretanto, la Asamblea Constituyente seguía redactando la nueva Constitución. Sus trabajos fueron interrumpidos con la celebración del primer aniversario de la Toma de Bastilla. De toda Francia acudieron comisiones a la fiesta. El inmoral, cojo, joven, alegre y flexible obispo Carlos Mauricio de Talleyrand bendijo las banderas de la Guardia Nacional, y La Fayette, nombrado comandante supremo de esta arma para todo el reino, se adelantó el primero al altar de la patria, para jurar fidelidad a la nación, a la ley y al monarca.

viernes, 29 de junio de 2012

El cartismo

El cartismo
Al igual que el ludismo el cartismo fue un movimiento propio de laprimera etapa del movimiento obrero. Pero, a diferencia de aquel, tuvo una índole esencialmente política. El término procede de la “Carta del Pueblo”, documento enviado al Parlamento Británico en 1838, en el que se reivindicaba el sufragio universal masculino y la participación de los obreros en dicha institución. Los defensores del cartismo pensaban que cuando los trabajadores alcanzasen el poder político, podrían adecuar las leyes a sus intereses de clase. La duración de este movimiento abarcó una década, entre 1838 y 1848.
El cartismo supuso la toma de contacto de las masas obreras con laacción política. Hasta entonces habían concentrado su empeño en la conquista de mejoras de carácter laboral.
En la “Carta” demandaban el sufragio universal, la supresión del certificado de propiedad como requisito para formar parte del Parlamento,inmunidad parlamentaria, un sueldo para los diputados, etc; estas peticiones poseían un marcado carácter político y eran necesarias -según sus defensores- para conseguir una profunda transformación social.
El movimiento fracasó, entre otras causas, por las disensiones internas entre sus diversas tendencias, la moderada y la radical. La tendenciamoderada la representaban Lovett y Owen, inclinados a demandas de tipo económico y laboral; la más radical la lideraron el irlandés O’Connor yO’Brien, ambos partidarios de acciones contundentes que incluían el empleo de la huelga general.
La represión del gobierno británico, que militarizó las zonas en donde la agitación se hizo más activa, abortó el movimiento. Éste quedó escindido de forma irreversible hasta su desaparición.
El fracaso de la revolución de 1848 asestó el golpe definitivo a las aspiraciones cartistas. En adelante la lucha de carácter político sería abandonada por los obreros ingleses quienes moderaron en gran medida sus reivindicaciones para concentrarse en la lucha de carácter sindical. La acción política se circunscribió al continente, de manera más significativa a Francia.
Aunque el cartismo se malogró, constituyó una importante experiencia para la clase obrera en su intento de mejora de las condiciones de vida; su acción forzó al gobierno británico a articular una legislación que en ocasiones contó con un elevado contenido social, siendo un ejemplo de ello la “Ley de las diez horas”.

jueves, 28 de junio de 2012

El ludismo

El ludismo
El ludismo fue un movimiento social que se caracterizó por la oposición a la introducción de maquinaria moderna en el proceso productivo. Se desarrolló durante las primeras etapas del proceso de industrialización y dió lugar a violentas acciones de destrucción de máquinas. Su origen se remonta a la acción de "Ned Ludd", su mítico líder, un tejedor que en 1779 fue supuestamente pionero en este tipo de prácticas tras destruir el telar mecánico que manipulaba. Se desarrolló entre 1800 y 1830, fundamentalmente enInglaterra y su intervención estuvo jalonada por una oleada de amenazas, tumultos y desórdenes que amedrentó a los patronos y provocó la intervención del gobierno.
La causa principal que desencadenó los disturbios fue la precaria situación laboral y social creada tras la introducción de moderna maquinaria en la producción de textiles, arrastrando a la ruina a los telares tradicionales, impotentes a la hora de competir con las fábricas de reciente creación. Los viejos artesanos perdieron sus negocios y cayeron en el desempleo.
La agitación que afectó inicialmente a la industria textil se extendió también al campo, donde el supuesto cabecilla "Capitan Swing" y sus seguidores dirigieron su ira contra las trilladoras incorporadas a las labores agrícolas.
Las acciones contra las máquinas constituyeron el precedente de otras venideras, esta vez mejor organizadas, dirigidas, no contra las máquinas, sino contra sus propietarios. El ludismo reunía algunos rasgos característicos de los motines del Antiguo Régimen, frecuentes en períodos de crisis de subsistencias. Coincidió con ellos en la espontaneidad y en la ausencia de una ideología política definida que los vertebrase. Pero al tiempo, presentabamodernas peculiaridades propias de los movimientos obreros de la segunda mitad del siglo XIX. 
El movimiento alcanzó su cénit coincidiendo con los altercados que se desarrollaron en Inglaterra durante los años 1811 y 1812, reprimidos con suma dureza por el gobierno, a raíz de los cuales fueron detenidos y juzgados numerosos revoltosos, de los que unos treinta fueron condenados a la horca.
Otros países padecieron similares desórdenes: fue el caso de Francia(entre 1817 y 1823), Bélgica, Alemania o España (Alcoy en 1821 y Barcelona en 1835).