martes, 29 de enero de 2013

TEXTO: La política para Marruecos


La política para Marruecos

« El pacto con el Raisuni* será respetado. Entre los mil rumores que vienen circulando estos días había uno de extraordinaria consideración. Se decía que la nueva situación estaba decidida a romper el pacto con el Raisuni, lo cual acaso significaría el inmediato desencadenamiento de la guerra en la zona occidental. Hacemos conocer este rumor al general Primo de Rivera, y nos contesta rápidamente:

-Eso es completamente falso. Se trata de un pacto, de una palabra, de un compromiso contraído por el Estado español, y nosotros no podemos faltar a él. Sea cual fuere el resultado del contrato hecho con el Raisuni, la gloria o la culpa será de los que lo hicieron; pero noso­tros no podemos romper un compromiso seriamente sellado en nombre de España.
Las próximas operaciones en la zona Oriental -prosigue el presidente del Directorio- no hay más remedio que operar. No es éste el caso del Raisuni. No vamos a pactar con un rebelde como Abd-el Krim, que a todo intento pacífico responde constru­yendo trincheras para asesinar impunemente a nuestros soldados. El Ejército no quiere guerra; pero sí necesita establecer sólidamente su prestigio ante el enemigo. Pasaremos por Annual; digo que pasaremos, y no digo que vayamos a establecer allí una posición. Veremos lo que se hace; pero una vez que nuestras tropas hayan pasado por Annual, el honor del Ejército queda satisfecho.»

El Sol, Madrid, 16 de septiembre de 1923.

viernes, 25 de enero de 2013

TEXTO: Proclama de la Dictadura de Primo de Rivera (1923).


Proclama de la Dictadura de Primo de Rivera (1923).

Al país y al Ejército españoles:

Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrup­ción la vida española), de recoger las ansias, de atender el clamoroso requeri­miento de cuantos, amando la Patria, no ven para ella otra salvación que libertar­la de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron en el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. [ ... ]

Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completa­mente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos. Españoles: ¡Viva España y viva el Rey!

No tenemos que Justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impo­ne. Asesinatos de prelados, ex gobernadores, agentes de la autoridad, patronos, capataces y obreros; audaces e impunes atracos; depreciación de moneda; fran­cachela de millones de gastos reservados; sospechosa política arancelaria por la tendencia, y más porque quien la maneja hace alarde de descocada inmoralidad; rastreras intrigas políticas tomando como pretexto la tragedia de Marruecos; in­certidumbres ante este gravísimo problema nacional; indisciplina social, que hace el trabajo ineficaz y nulo, precaria y ruinosa la producción agrícola e industrial; impune propaganda comunista; impiedad e incultura; justicia influida por la polí­tica; descarada propaganda separatista, pasiones tendenciosas alrededor del problema de las responsabilidades[ ... ]

Ni somos imperialistas, ni creemos pendiente de un terco empeño en Marrue­cos el honor del ejército, que con su conducta valerosa a diario lo vindica. Para esto, y cuando aquel ejército haya cumplido las órdenes recibidas buscare­mos al problema de Marruecos solución pronta, digna y sensata.

El país no quiere oír hablar más de responsabilidades, sino saberlas exigidas pronta y justamente, y esto lo encargamos con limitación de plazo a tribunales de autoridad moral y desapasionados de cuanto ha envenenado hasta ahora la política o la ambición. La responsabilidad colectiva de los partidos políticos la sancionamos con este apartamiento total a que los condenamos aun reconociendo en justicia que algunos de sus hombres dedicaron al noble afán de gobernar sus talentos y sus actividades, pero no supieron o no quisieron nunca purificar y dar dignidad al medio en que han vivido [ ... 1


Miguel Primo de Rivera, Capitán General de la IV Región.

jueves, 24 de enero de 2013

Texto . El golpe de estado de Primo de Rivera


Texto . El golpe de estado de Primo de Rivera
«Al País y al Ejército. Españoles:
Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando la Patria no ven para ella otra salvación que liberarla dejos profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. Con frecuencia parecen pedir que gobiernen los que ellos dicen no dejan gobernar aludiendo a los que han sido su único, aunque débil freno, y llevaron a las leyes y costumbres la poca ética sana, el tenue tinte de moral y equidad que aún tienen; pero en la realidad se avienen fáciles y contentos, al turno y al reparto, y entre ellos mismos designan la sucesión.
Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina. Basta ya ce rebeldías mansas, que sin poner remedio a nada, dañan tanto y más a la disciplina, que está recia y viril, a que nos lanzamos por España y por el Rey.
Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días nuevos que para la Patria preparamos. Españoles: iViva España y viva el Rey!
No tenemos que justificar nuestro acto , que el pueblo sano demanda e impone. Asesinatos de prelados, exgobernadores [...], rastreras intrigas polticas, tomando por pretexto la tragedia de Marruecos; incertidumbre ante este gravísimo problema nacional, indisciplina social [...],impune propaganda comunista (...)». Miguel Primo de RIvera, Capitán General de la Cuarta Región.
La Vanguardia, Barcelona 13 de septiembre de 1 923.
CLASIFICACION
*Naturaleza: por su forma, es un texto narrativo: histórico-circunstancial; por su contenido, político, y por su origen, fuente histórica.
*Circunstancias históricas: el texto pertenece al reinado de Alfonso XIII (l902-l931), justo en el período posterior a la crisis de 1917, que había provocado más de una docena de cambios de gobierno. Internacional-mente, se inserta en el período de entreguerras en los «felices años veinte».
*Autor: individual: el general don Miguel Primo de Rivera (1870-1930), segundo marqués de Estella. Gaditano, perteneciente a una ilustre familia, participó en las guerras de Marruecos, Cuba y Filipinas. Fue capitán ge­neral de Valencia, Madrid y Barcelona. Hombre muy popular por su ta­lante personal y sus éxitos militares, progenitor de José Anntonio Primo de Rivera.
*Destino: público, puesto que su fin es darlo a conocer a todo el país, aunque, con especial énfasis, al ejército.
COMENTARIO
La idea fundamental es exponer públicamente la constitución de un Directorio militar que asuma las funciones del Gobierno, bajo amparo del propio firmante.
La idea secundaria es expresar el malestar existente ante la política nefasta de los «profesionales» que, incluso, maniata la voluntad real y la petición de confianza y orden al pueblo.
Desde la crisis de 1898, que supuso el fin definitivo de España como potencia colonial, tuvieron lugar una serie de reflexiones y movimientos de todo signo entre las diversas fuerzas políticas, culturales y ciudadanas (especialmente el llamado “regeneracionismo”). Políticamente, comenzó la crisis del sistema de la Res­tauracióncanovista que, lentamente, fue salpicando hasta a la misma institu­ción monárquica. Los gobiernos de idóneos (1913-1917) y la crisis de 1917 provocaron la frustración del movimiento reformista y un mayor descrédito del régimen político (gobiernos de concentración, 1917-1923) que, aun provocan­do la desaparición del turnismo, ofreció gobiernos heterogéneos de poca autori­dad y confianza. Esto provocó la descomposición política, de esa “política de concupiscencia” , la sangría de recursos humanos y financie­ros derivados de la larga guerra de Marruecos; la crisis económica y subsiguien­te agitación social, provocadas por el fin de la bonanza económica posterior a la Primera Guerra Mundial y a la súbita contracción del mercado europeo. Todo esto se unió a la tensa situación social, creada por el incremento del proletariado urbano, engordado por las migraciones internas provenientes de las zonas rura­les y el menor poder adquisitivo del mundo laboral.
Y a todo ello hay que sumar el temor a una revolución desde abajo, que, para las clases propietarias y conservadoras, había desembocado en la revolución bol­chevique rusa. Así, no es de extrañar la petición de la figura de un salvador de la sociedad, la que gráficamente expresó Joaquín Costa con el mito regeneracionista del «cirujano de hierro».
El general Primo de Rivera así lo entendió y, desde la Capitanía General de la Cuarta Región (Barcelona), lanzó el presente Manifiesto, proclamando un es­tado de guerra y anunciando su intención de tomar el poder.
Era el 13 de sep­tiembre de 1923.
VALORACIÓN
El texto tiene un gran valor, por ser un manifiesto; es decir, expresión del pensa­miento y acción inmediata justificativos del proceder de Primo de Rivera en la forma del poder.
Es un documento claramente subjetivo sobre la situación del país, aunque, ciertamente, se apoya en bases reales; tiene una profunda significación en el proceso histórico subsiguiente de nuestro país: caída de la monarquía, implanta­ción de la Segunda República, Guerra Civil y franquismo, que adoptará algunas fórmulas y formas de hacer primorriveristas. En los seis largos años de gobierno dictatorial hubo dos fases politicamente bien diferenciadas: Directorio militar (de septiembre de 1923 a diciembre de 1925) y Directorio civil (de diciembre de 1925 a enero de 1930).
Ambos ejecutivos respondieron a una organización dictatorial del Estado, centrado en el poder de una persona. Se gobernó esencialmente por Decreto-Ley, en el que el rey se limitaba a firmar. En el Directorio civil se restablecieron los ministerios, pero totalmente controlados por Primo de Rivera, «a nuestro amparo» .
La Dictadura acabó fracasando, pese a obtener logros importantes, por care­cer de una base constitucional y legal , no tener una ideología propia y no superar sus contradicciones internas.
Una última consecuencia en el proceso histórico español fue sentenciar la monarquía de Alfonso XIII, que había aceptado la Dictadura, precisamente por quebrar la legalidad constitucional.

miércoles, 23 de enero de 2013

El movimiento obrero


El movimiento obrero
Los socialistas, PSOE y UGT, se implantaron esencialmente en Asturias, País Vasco, Madrid y  zonas del campo andaluz. Mientras los anarquistas y su sindicato la CNTasentaron su predominio en Cataluña, Aragón, Levante y Andalucía.
El PSOE, al igual que los demás partidos socialistas europeos, vivió una importante crisis a partir del triunfo de la revolución soviética en Rusia en 1917. Finalmente, la mayor parte del partido se negó a adherirse a la Internacional Comunista propugnada por Lenin. Un pequeño grupo se escindió y fundó en 1921 el Partido Comunista de España (PCE).  Los comunistas eran un grupo muy minoritario en 1930.
Los anarquistas también vivieron fuertes tensiones entre los partidarios de la lucha pacífica y la facción más extremista y revolucionaria. Estos últimos formaron en 1927 laFederación Anarquista Ibérica (FAI), que tendría gran influencia en la Segunda República.
Los sindicatos católicos, minoritarios, se desarrollaron especialmente en las regiones del norte, donde predominaba el minifundio y de la pequeña propiedad campesina. En 1917 se agruparon en la Confederación Nacional Católico-Agraria.

martes, 22 de enero de 2013

La sociedad (1902-1931)


La sociedad (1902-1931)
La población
La población española creció de forma lenta pero continua en el primer tercio del siglo pasando de 18,6 en 1900 a 23,5 millones de habitantes en 1930. La caída de la tasa de mortalidad, basada en las mejoras sanitarias, fue la razón de este incremento demográfico.
Sin embargo, la elevada mortalidad infantil, una de las más elevadas de Europa, era prueba del atraso relativo del país. La mayor catástrofe sanitaria fue la epidemia de gripe de 1918-1919, que causó la muerte a 230.000 personas, de un total de ocho millones de enfermos. Conocida en el mundo como la "Gripe Española" causó más muertos en todo el planeta que la Segunda Guerra Mundial.
Junto a la emigración interior del campo a las ciudades, que llevó a una creciente urbanización del país con el cincuenta por ciento de la población urbana en 1930, destaca la emigración exterior, con más de un millón de españoles que partieron para América Latina (Cuba, Argentina...). El auge de la emigración tuvo lugar antes de la I Guerra Mundial.
La evolución social entre 1900 y 1930
La sociedad española siguió siendo a lo largo de este período una sociedad marcada porgrandes diferencias de riqueza entre los diversos grupos sociales.
Los grupos ligados a la industria y a las finanzas tuvieron un peso creciente en los clases altas. Muchos nuevos burgueses, enriquecidos con los fabulosos negocios propiciados por la Gran Guerra, se fueron integrando en la vieja oligarquía dominante.
En un fenómeno ligado al proceso de urbanización, las clases medias experimentan unaumento significativo en este primer tercio del siglo XX. Estas clases medias, a veces golpeadas por dificultades económicas, fueron girando hacia posturas políticas de oposición al régimen de la Restauración, ligándose a los grupos republicanos o nacionalistas en Cataluña y el País Vasco.
Dos fenómenos destacan en lo referente a las clases populares: el crecimiento numérico de la clase obrera, cada vez más organizada en torno a los sindicatos CNT y UGT, y la pervivencia de una amplia masa de jornaleros sin tierra en el sur del país, en una situación social desesperada que les llevará hacia posturas políticas cada vez más radicales.

lunes, 21 de enero de 2013

Evolución económica 2


Consecuencias económicas de la Primera Guerra Mundial
La Gran Guerra trajo un boom económico para el país. La situación de neutralidad permitió un crecimiento considerable de la producción y de las exportaciones de materias primas, carbón y manufacturas. La desaparición de la competencia extranjera de los países beligerantes y la enorme demanda para su abastecimiento de estos mismos países en conflicto explican el auge económico.
Sin embargo, el fin de la guerra y de la demanda de los países beligerantes acabó con la euforia y desencadenó la crisis. El mercado interno no fue capaz de sustituir a las exportaciones. Muchas empresas tuvieron que cerrar. Las clases trabajadoras, que ya habían sufrido un importante proceso inflacionario durante la guerra, fueron las que más damnificadas por la nueva situación.
No todos los sectores económicos se vieron igualmente afectados. El siderúrgico y el químico se modernizaron; los ferrocarriles y la minería pasaron a manos nacionales al retirarse el capital extranjero; mientras que sectores como el textil o la agricultura pasaron por mayores dificultades al no haberse modernizado.
De la crisis a la euforia de los años veinte
Las dificultades económicas europeas ayudaron a que la crisis se prolongara hasta 1924. El golpe de estado de Primo de Rivera se dio en un contexto de dificultades económicas. Sin embargo, paralelamente a lo que estaba ocurriendo en Europa, la segunda mitad de los veinte coincidió con un nuevo período de euforia económica.
La recuperación económica permitió que la Dictadura llevara a cabo una ambiciosa política de inversiones en infraestructuras. En esos años se introdujeron novedades que tendrán una larga repercusión en nuestra economía: se crearon las Cuencas Hidrográficas para el desarrollo del regadío, se invirtió en la red ferroviaria nacionalizándose las líneas, se estableció el monopolio de petróleos (CAMPSA) y laCompañía Telefónica.
La contrapartida de esta política inversora fue la vuelta al endeudamiento del estado. Esta circunstancia fue muy negativa a la hora de enfrentarse a las repercusiones en España de la crisis de 1929 durante la II República.