domingo, 24 de febrero de 2013

LA FORMACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA


LA FORMACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA


Tratados de Roma

Su Majestad el Rey de los Belgas, el Presidente de la República Federal de Alemania, el Presidente de la República Francesa, el Presidente de la República Italiana, Su Alteza Real la Gran Duquesa de Luxemburgo, Su Majestad la Reina de los Países Bajos;

Resueltos a establecer los fundamentos de una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos;

Decididos a asegurar por una acción común el progreso económico y social de sus países, eliminando las barreras que dividen Europa;

Considerando como meta esencial de sus esfuerzos la mejora constante de las condiciones de vida y de empleo de sus pueblos;
Reconociendo que la eliminación de los obstáculos existentes requiere una acción conjunta para garantizar la estabilidad en la expansión, el equilibrio en los intercambios y la lealtad en la competencia;

Preocupados por fortalecer la unidad de sus economías y asegurar el desarrollo armónico de las mismas, reduciendo la distancia entre las diversas regiones y el retraso de las menos favorecidas;

Deseando contribuir, merced a una política comercial común, a la supresión progresiva de las restricciones en los intercambios internacionales;

Proponiéndose robustecer la solidaridad que une a Europa con los países de ultramar, y deseando asegurar el desarrollo de su prosperidad de conformidad con los principios de la Carta de las Naciones Unidas;

Resueltos a consolidar, mediante la constitución de este conjunto de recursos, la salvaguardia de la paz y la libertad, e invitando a los demás pueblos de Europa que comparten su ideal a asociarse a su esfuerzo;

Han decidido crear una Comunidad Económica Europea y a tal efecto han designado como plenipotenciarios (...)

Los cuales, después de haber intercambiado sus plenos poderes en buena y debida forma, han convenido las disposiciones que siguen:

PRIMERA PARTE

Los principios

Art. 1. Por el presente tratado, las Altas Partes Contratantes instituyen entre sí una Comunidad Económica Europea.

Art. 2. La Comunidad tiene por objeto, mediante el establecimiento de un mercado común y el progresivo acercamiento de las política económicas de los Estados miembros, promover un desarrollo armónico de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, una expansión continua y equilibrada, una estabilidad creciente, una elevación acelerada del nivel de vida, y relaciones más estrechas entre los Estados que la constituyen. (...)

Roma, 25 de marzo de 1957

sábado, 23 de febrero de 2013

Museo del prado

En los últimos años del reinado de Carlos III, el 30 de mayo de 1785 se encarga a Juan de Villanueva el proyecto del Gabinete de Ciencias de Historia Natural y Academia de Ciencias, obra impulsada por elconde de Floridablanca y que actualmente alberga el Museo del Prado. 
El edificio se concibe como tres cuerpos o edificios autónomos, pensados con total independencia de uso e incluso de imagen al exterior, cada uno de ellos con accesos diferenciados. 
Al espacio central se accede a través de un pórtico hexástilo, de columnas toscanas, con un riguroso entablamento y una pronunciada cornisa, rematada con un ático cuadrangular. Ante este pórtico se levanta la estatua de Velázquez que da nombre a la puerta. 
El espacio central se une con los volúmenes cúbicos de los extremos a través de dos alas longitudinales, integrando así de manera acertada cinco células diferenciadas e independientes. 
El pabellón norte se organiza en torno a una rotonda cobijada alrededor de una estructura cuadrada. La fachada se resuelve con un pórtico jónico in antis que sostiene un entablamento. Esta fachada corresponde a la segunda planta del edificio, al quedar la primera originalmente bajo el desnivel del terreno, accediéndose a través de una rampa. Al allanarse el nivel del suelo hasta el suelo real de edificio, se ha construido una escalinata para acceder a la primitiva puerta, desfigurándose la concepción original de Villanueva. Al levantarse una estatua de Goya enfrente de este acceso recibe el nombre del famoso pintor aragonés. 
El pabellón sur es palaciego, empleando el orden corintio y apreciándose una clara influencia italianizante, articulándose en torno a un patio cuadrado y una estructura circular que hoy alberga una de las obras más famosas de la pinacoteca: la Familia de Carlos IV de Goya. La fachada sur presenta dos plantas: en la inferior se encuentra una gran puerta de acceso constituida por un vano adintelado mientras que la superior está constituida por una logia configurada por seis columnas de orden corintio que sostienen un entablamento. 
Las amplias salas centrales del edificio son abovedadas, destacando la rotonda norte constituida por ocho columnas de orden dórico y cubierta con bóveda de casetones. 
Al exterior, el edificio presenta dos plantas, mostrando en las alas longitudinales una logia adintelada en la superior y una arquería ciega en la inferior, alternando los arcos con hornacinas cuadrangulares en las que se ubican grandes maceteros y estatuas. Sobre estas hornacinas se encuentran medallones con las efigies de importantes escultores, pintores y arquitectos hispanos. 
Una de las características definitivas de esta construcción es la alternancia entre piedra y ladrillo, que se convertirá en una constante de la arquitectura de Villanueva y en una significativa influencia en la madrileña arquitectura contemporánea. 
La simplicidad del diseño, su alineamiento horizontal y el carácter de su volumen abstracto han sobrevivido casi intactos a través del tiempo. Su disposición cúbica y maciza resume el espíritu del neoclasicismo. Sin embargo, también la obra de Villanueva acrecienta su monumentalidad por su relación con la vasta explanada delantera con la que condesciende en su longitud y altura visual. La planta está sustentada en diferentes episodios formales que responden a distinta función. Tal funcionalismo se refleja en la propia separación en dos niveles distintos (bajo y alto) de la actividad científica y en las propias entradas con deliberada orientación opuesta. Se ha calificado su diseño de voluntad diacrítica ya que cada cuerpo se independiza formal y volumétricamente. Sin embargo, el enlace estructural se logra por la unidad de los materiales y una sincronización armónica de los cuerpos diferenciados. Su heterogeneidad es un valor añadido, como lo es también su analogía con la arquitectura religiosa por su inserción central basilical, su pronaos y el zaguán que evoca el espacio transicional de un nártex.

viernes, 22 de febrero de 2013

La segunda crisis marroquí (1911)


La segunda crisis marroquí (1911)
Se originó tras la acusación efectuada por Alemania de que Francia había trasgredido el Acta de Algeciras.

El envío de un buque de guerra germano (elPanther) al puerto de Agadir como medida de presión para hacer valer sus exigencias territoriales, desencadenó una segunda crisis internacional.
Francia, apoyada por Gran Bretaña, se doblegó finalmente a las pretensiones germanas, cediendo parte del Congo a cambio de gozar de total libertad de acción en Marruecos.
La segunda crisis marroquí exacerbó los ánimos nacionalistas de franceses y alemanes y despejó el camino hacia la guerra.

jueves, 21 de febrero de 2013

La primera crisis marroquí (1904-1906)



La primera crisis marroquí (1904-1906)
Estalló por la pretensión francesa de crear un protectorado en Marruecos a lo que se opusieron Alemania y España, que también tenían intereses en la zona.
Alemania vio la oportunidad de frenar la expansión colonial francesa y obtener para sí ganancias territoriales. Por su parte Inglaterra transigió con las aspiraciones de Francia a cambio de la renuncia de ésta a intervenir en Egipto, en tanto que España obtuvo el visto bueno francés para actuar en una pequeña parte del territorio marroquí. Pero Alemania se erigió en garante de la independencia de los gobiernos locales frente a las pretensiones imperialistas francesas, originando fuertes desavenencias.
En marzo de 1905 el emperadorGuillermo II visitó la ciudad marroquí de Tánger. El hecho elevó hasta su cénit latensión entre germanos y franceses, que a punto estuvieron de enzarzarse en una guerra.


En 1906 se celebró la Conferencia de Algeciras. En ella participaron numerosas potencias y se logró aliviar transitoriamente el riesgo de conflicto. Se admitió la formal independencia de Marruecos bajo la soberanía del sultán Muley Hafiz, pero en realidad el territorio se mantuvo bajo la tutela francesa. En correspondencia se permitió el libre comercio a todas las potencias. España consiguió mantener sus aspiraciones sobre el norte de la cordillera del Rif y organizó formalmente el área como protectorado en 1912; Francia ya lo había hecho anteriormente con sus territorios.
La primera crisis marroquí desató las alarmas ante un posible conflicto internacional ya que en 1904 Francia y Reino Unido habían suscrito un pacto, la “Entente Cordiale”, ampliado en 1907 con la incorporación de Rusia(Triple Entente). Un conflicto entre Francia y Alemania hubiese supuesto una guerra de proporciones incalculables.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Las disputas imperialistas


Las disputas imperialistas
Durante el siglo XIX Gran Bretaña y Francia se habían repartido gran parte del mundo.


Al comenzar la siguiente centuria el peso económico de Alemania superaba al de ambas. Sin embargo, ese poder no se correspondía con la escasa entidad de sus posesiones ultramarinas(algunas áreas en el suroeste y oriente africanos, Togo y Camerún, así como algunos archipiélagos en el Pacífico).
Alemania demandaba una nueva realidad colonial algo que trataban de impedir Gran Bretaña y Francia.
Ese escenario fue testigo de tensiones internacionales, hecho acrecentado por el nacimiento de nuevas potencias como Japón o Estados Unidos, cada una de ellas con sus propios planes imperiales.
Dos episodios constituyeron la antesala de la Gran Guerra.Tuvieron lugar entre 1904 y 1911 en Marruecos, área bajo las aspiraciones coloniales francesas que Alemania utilizó para conseguir sus propios beneficios coloniales. Se conocieron como “Crisis marroquíes”.

martes, 19 de febrero de 2013

Causas económicas


Causas económicas
Entre el último tercio del siglo XIX y la primera década del XXse desarrolló la Segunda Revolución Industrial. Ésta se caracterizó por una serie de cambios: nuevas fuentes de energía (petróleo y electricidad), nuevos sectores de la producción (químico, siderúrgico y alimentario), nuevas formas de organización del trabajo (taylorismo), la concentración de capitales en torno a grandes agrupaciones de tendencia monopolística (cartel, trust) y una crecienteglobalización de la economía.
Surgieron nuevas potencias industriales (USA y Japón) que se unieron a las ya existentes (G. Bretaña, Alemania, Francia). Alemania ganó terreno económico a Gran Bretaña por el carácter más competitivo y moderno de su industria y se erigió en la líder indiscutible de determinados sectores productivos, como el siderúrgico y el químico.
Al mismo tiempo intentó por todos los medios arrebatar a Inglaterra sus tradicionales mercados, tanto europeos (Bélgica, Holanda, Rusia) como coloniales, y se convirtió en un serio rival comercial. Londres y París lograron mantener, no obstante, la supremacía en la exportación de capitales.