lunes, 27 de mayo de 2013

Discurso de Guillermo II. 1896, 25° aniversario del imperio


"El Imperio Alemán se ha convertido en un Imperio mundial. Por todas partes, en las regiones más remotas del globo, viven millones de compatriotas nuestros. Los productos alemanes, la ciencia alemana, el espíritu de empresa alemán atraviesan los océanos. Las riquezas que Alemania transporta a través de los mares se cifran en miles de millones. A vosotros os incumbe, señores, el deber de ayudarme a sujetar sólidamente esta gran Alemania a nuestra patria."
Discurso de Guillermo II. 1896, 25° aniversario del imperio

viernes, 24 de mayo de 2013

Testamento político de Bismarck.


“Debemos atenuar el descontento provocado por el hecho de que nos hemos convertido en una gran potencia, haciendo sentir al mundo el peso de estas fuerzas, lealmente y con un espíritu pacífico bien entendido. Debemos convencerle de esta forma de que una hegemonía alemana en Europa es más útil, más desinteresada y menos perjudicial para la libertad ajena que una hegemonía francesa, rusa o inglesa. El respeto a los derechos inherentes a otros países, que Francia en especial no admitió durante el tiempo de su preponderancia y que Inglaterra sólo reconoce según sus intereses, será más fácilmente observado por Alemania por dos razones: por un lado, a causa del carácter alemán, esencialmente objetivo; por otro lado, y ello sin mérito alguno de nuestra parte, porque no tenemos ninguna necesidad perentoria de ampliar nuestro territorio. (...) La política alemana (...) sólo tiene un deseo: mostrarse justa y pacífica.”
Testamento político de Bismarck.

jueves, 23 de mayo de 2013

Tratado de Versalles. Parte VIII. Reparaciones.

“Artículo 231.
Los gobiernos aliados y asociados declaran y Alemania reconoce, que Alemania y sus aliados son responsables, por haberlos causado, de todos los daños sufridos por los gobiernos aliados y asociados y sus habitantes a consecuencia de la guerra, a la que les ha conducido la agresión de Alemania y sus aliados.
Artículo 232.
Los gobiernos aliados y asociados exigen, y Alemania se compromete, que sean reparados todos los daños causados a la población civil de las potencias aliadas y asociadas y sus bienes.
Artículo 233.
La cuantía de estos daños, por cuya reparación debe pagar Alemania, será fijada por una comisión interaliada, que tomará el título de Comisión de Reparaciones.”

Tratado de Versalles. Parte VIII. Reparaciones.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Texto: Historia del siglo XX, 1914-1991.

"A diferencia de otras guerras anteriores, impulsadas por motivos limitados y concretos, la Primera Guerra Mundial perseguía objetivos ilimitados. En la era imperialista se había producido la fusión de la política y la economía. La rivalidad política internacional se establecía en función del crecimiento y la competitividad de la economía, pero el rasgo característico era precisamente que no tenía límites (...) De manera más concreta para los dos beligerantes principales, Alemania y Gran Bretaña, el límite tenía que ser el cielo, pues Alemania aspiraba a alcanzar una posición política y marítima mundial como la que ostentaba Gran Bretaña, lo cual automáticamente relegaría a un plano inferior a una Gran Bretaña que ya había iniciado el declive. Era todo o nada (...)
Era un objetivo absurdo y destructivo que arruinó tanto a los vencedores como a los vencidos. Precipitó a los países derrotados en la revolución y a los vencedores en la bancarrota y en el agotamiento material.”
Eric. J. Hobsbawm. Historia del siglo XX, 1914-1991.

martes, 21 de mayo de 2013

Texto: Discurso en Lyon. 23 de julio de 1914.

“No hay más que una posibilidad de mantener la paz y salvar la civilización, la de que el proletariado reúna todas sus fuerzas y que todos los proletarios franceses, ingleses, alemanes, italianos y rusos pidamos a esos millones de soldados que se junten para que el latido unánime de sus corazones aleje la horrible pesadilla.” 
Jean Jaurés. Discurso en Lyon. 23 de julio de 1914.

lunes, 20 de mayo de 2013

Texto: La Primera Guerra Mundial

“Muchos veteranos de esta guerra han hablado de lo que recuerdan de los heridos. Pero lo que causó una impresión tan profunda como ésta, fue otro aspecto del conflicto, menos frecuente: la presencia constante de los muertos. En otras guerras anteriores, el conflicto había durado unos pocos días, como máximo. Había tenido un comienzo y un fin, tras el cual se habían enterrado los cadáveres de ambos contendientes. Pero esta guerra era diferente: los combates duraban meses; el fuego de la artillería descuartizaba a los hombres en un instante; y la línea del frente apenas se movía. Por lo tanto, en la línea de trincheras que se extendía desde Suiza hasta el canal de la Mancha estaban esparcidos los restos de tal vez un millón de hombres. Los soldados comían junto a ellos, bromeaban a su costa y les despojaban de todo lo que tenían. (...)
Los soldados tenían que seguir adelante en presencia de innumerables cadáveres, algunos conocidos, la mayoría anónimos. Los que eran enterrados a menudo volvían a aparecer durante los bombardeos y, a veces, se les volvía a sepultar para defender, literalmente, las trincheras en las que ellos mismos habían combatido. Muchos recuerdan el hedor de la descomposición y las moscas volando sobre los cadáveres en grandes cantidades, sobre todo durante los meses de verano. Todo el mundo aborrecía las ratas. Resulta difícil imaginar cómo debía de ser un lugar tan espantoso. Todavía hoy se pueden encontrar huesos humanos en los alrededores de Verdún.”
J. M. Winter. La Primera Guerra Mundial.