Raymond Aron. Un siglo de guerra total.
jueves, 6 de junio de 2013
Texto: Raymond Aron. Un siglo de guerra total.
"Tanto en Francia como en Alemania se esperaba que las batallas serían luchadas y ganadas en unas pocas semanas. Se pensaba que las reservas de equipo y municiones de tiempo de paz bastarían para las necesidades estratégicas que llevarían a la victoria. El resultado en Francia de este notable optimismo fue que, el 15 de septiembre, después de 30 días de operaciones, los stocks estaban medio vacíos y los arsenales disponían sólo de 120.000 proyectiles para cañones de 75 mm. Si en octubre las reservas de tiempo de paz no se hubieran agotado virtualmente al mismo tiempo en ambos lados, la carencia de municionamiento hubiera dado a uno o a Otro la decisión vanamente buscada en el campo de batalla. Durante los dos primeros a ños, los cañones de un calibre fueron abastecidos únicamente a expensas de los de distinto calibre. Hasta 1917 no pudo la producción atender más o menos eficientemente a la demanda del campo de batalla. En lugar de 50.000 empleados, se tomaron 1.600.000 en la fábricas destinadas a la defensa y, a estos obreros, hay que añadir los que en Estados Unidos trabajaban directa o indirectamente en apoyo de los aliados. Los ministros y sus consejeros militares creían que estaban llevando a cabo una guerra «como otra cualquiera», esperando que su desenlace se determinara en una poca batallas de aniquila- miento. En realidad, había entregado a los pueblos de sus naciones a un largo proceso de desgaste."
miércoles, 5 de junio de 2013
Texto: Eric J. Hobsbawm. Historia del siglo XX. 1914-1991
En el pasado, prácticamente ninguna de las guerras no revolucionarias y no ideológicas se había librado como una lucha a muerte o hasta el agotamiento total. En 1914, no era la ideología lo que dividía a los beligerantes (...) ¿Por qué, pues, las principales potencias de ambos bandos consideraron la Primera Guerra Mundial como un conflicto en que solo se podía contemplar la victoria o la derrota total?
La razón es que, a diferencia de otras guerras anteriores, impulsadas por motivos limitados y concretos, la Primera Guerra Mundial perseguía objetivos ilimitados. En la era imperialista se había producido la fusión de la política y la economía. La rivalidad política internacional se establecía en función del crecimiento y la competitividad de la economía pero el rasgo característico era precisamente que no tenía límites. (...) De manera más concreta, para las das beligerantes principales, Alemania y Gran Bretaña, el límite tenía que ser el cielo, pues Alemania aspiraba a alcanzar una posición política y marítima mundial como la que ostentaba Gran Bretaña, lo cual automáticamente relegaría a un plano inferior a una Gran Bretaña que ya había iniciado el declive. Era el todo o nada. (...) Era un objetivo absurdo y destructivo que arruinó tanto a los vencedores como a los vencidos. Precipitó a los países derrotados en la revolución y a los vencedores en la bancarrota y en el agotamiento material.
La razón es que, a diferencia de otras guerras anteriores, impulsadas por motivos limitados y concretos, la Primera Guerra Mundial perseguía objetivos ilimitados. En la era imperialista se había producido la fusión de la política y la economía. La rivalidad política internacional se establecía en función del crecimiento y la competitividad de la economía pero el rasgo característico era precisamente que no tenía límites. (...) De manera más concreta, para las das beligerantes principales, Alemania y Gran Bretaña, el límite tenía que ser el cielo, pues Alemania aspiraba a alcanzar una posición política y marítima mundial como la que ostentaba Gran Bretaña, lo cual automáticamente relegaría a un plano inferior a una Gran Bretaña que ya había iniciado el declive. Era el todo o nada. (...) Era un objetivo absurdo y destructivo que arruinó tanto a los vencedores como a los vencidos. Precipitó a los países derrotados en la revolución y a los vencedores en la bancarrota y en el agotamiento material.
Eric J. Hobsbawm. Historia del siglo XX. 1914-1991
martes, 4 de junio de 2013
DaiIy Telegraph, 9 de abril de 1914.
“La Entente Cordiale entre Gran Bretaña y Francia cumple diez años de feliz existencia. (...)
La facilidad con la que se concluyó entre las dos potencias resistió todas las tentativas deliberadas para debilitarla, así como la presión accidental de los acontecimientos aportó una prueba suplementaria de la solidez de sus fundamentos en la amistad y asistencia recíprocas.(...) En cada una de las múltiples ocasiones en las que la política alemana en Marruecos desafió deliberadamente la amistad franco-británica para comprobar su solidez, ésta salió de la prueba reforzada. Hoy, fortificada por el acuerdo anglo-ruso desde hace siete años, se presenta como la garantía suprema de la paz en Europa (...)”
DaiIy Telegraph, 9 de abril de 1914.
La facilidad con la que se concluyó entre las dos potencias resistió todas las tentativas deliberadas para debilitarla, así como la presión accidental de los acontecimientos aportó una prueba suplementaria de la solidez de sus fundamentos en la amistad y asistencia recíprocas.(...) En cada una de las múltiples ocasiones en las que la política alemana en Marruecos desafió deliberadamente la amistad franco-británica para comprobar su solidez, ésta salió de la prueba reforzada. Hoy, fortificada por el acuerdo anglo-ruso desde hace siete años, se presenta como la garantía suprema de la paz en Europa (...)”
DaiIy Telegraph, 9 de abril de 1914.
lunes, 3 de junio de 2013
Convención militar del 18 de agosto de 1892.
"Francia y Rusia, animadas de un mismo deseo de conservar la paz, y no teniendo otro fin que atender las necesidades de una guerra defensiva, provocada por un ataque de las fuerzas de la Triple Alianza contra una u otra de ellas, han convenido las disposiciones siguientes:
Primera. Si Francia es atacada por Alemania, o bien por Italia sostenida por Alemania, Rusia empleará todas las fuerzas disponibles para atacar a Alemania. Si Rusia es atacada por Alemania, o bien por Austria sostenida por Alemania, Francia empleará todas sus fuerzas disponibles para combatir a Alemania.
Segunda. En el caso de que los fuerzas de la Triple Alianza, o una de las potencias de que forman parte, se movilizaran, Francia y Rusia, ante la primera noticia del hecho, y sin que sea necesario acuerdo previo, movilizarán inmediata y simultáneamente la totalidad de sus fuerzas y las trasladarán lo más cerca posible de sus fronteras.
Tercera. (...) Estas fuerzas se emplearán a fondo, con toda diligencia, de manera que Alemania tenga que luchar a la vez en el Este y en el Oeste.
Sexta. La presente convención tendrá la misma duración que la Triple Alianza."
Convención militar del 18 de agosto de 1892.
viernes, 31 de mayo de 2013
Edward Grey. Secretario del Foreign Office: Memorias. 1927.
"Se pensaba construir en Turquía una serie de líneas de ferrocarril para el desarrollo del Asia Menor pero, como en otros negocios, no era posible obtener del gobierno turco las concesiones necesarias sin intervención diplomática. Cualquiera que pidiese una concesión, tenía pocas esperanzas de éxito (por más sólidas y ventajosas que fuesen sus propuestas desde el punto de vista financiero) si no era apoyado por su gobierno. Allí la presión diplomática era una regla y ningún interés comercial podía prevalecer sin ella. Firmas británicas presionaron para obtener concesiones de ferrocarriles en Asia Menor, concesiones que el embajador británico en Constantinopla apoyaba con la aprobación del Foreign Office. Firmas alemanas hacían Otro tanto con el apoyo del embajador de Alemania.
De repente, nos llegó de Berlín una especie de ultimátum que nos conminaba a cesar en toda competencia (...) y declarando que, si no nos onformábamos a ello, el cónsul alemán en El Cairo retiraría su apoyo a la administración británica en Egipto."
De repente, nos llegó de Berlín una especie de ultimátum que nos conminaba a cesar en toda competencia (...) y declarando que, si no nos onformábamos a ello, el cónsul alemán en El Cairo retiraría su apoyo a la administración británica en Egipto."
Edward Grey. Secretario del Foreign Office: Memorias. 1927.
jueves, 30 de mayo de 2013
Palabras del cónsul del Reino Unido en Aleppo (1898).
“A pesar mío soy cada vez menos inglés. Mi calzado es francés, mi ropa alemana, las sillas de mi despacho son de fabricación alemana, lo mismo ocurre con mis plumas, mi papel y mi alfombra: la cerveza que bebo es alemana. Pronto lo único inglés de mi casa serán mi carne y mis huesos y los sentimientos inmutables que me animan.”
Palabras del cónsul del Reino Unido en Aleppo (1898).
Palabras del cónsul del Reino Unido en Aleppo (1898).
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