miércoles, 19 de junio de 2013

TEXTO: Manifiesto de Zimmerwald. 7 de septiembre de 1915.

El proletariado socialista ha luchado durante largos años contra el militarismo.
Pero los partidos socialistas y las organizaciones obreras de algunos países, pese a haber contribuido a la elaboración de estas decisiones, se han desentendido, desde el comienzo de la guerra , de las obligaciones que aquellas implicaban.
¡Proletarios!
Desde el desencadenamiento de la guerra habéis puesto todas vuestras fuerzas, todo vuestro valor y vuestra resistencia al servicio de las clases poseedoras para mataros los unos a los otros. Es necesario que hoy volváis al campo de la lucha de clases y actuéis por vuestra propia causa, por el sagrado objetivo del socialismo, por la emancipación de los pueblos oprimidos y de las clases sometidas.”

Manifiesto de Zimmerwald. 7 de septiembre de 1915.

martes, 18 de junio de 2013

TEXTO: Léon Jouhaux, anarcosindicalista de la CGT francesa. 4 de agosto de 1914.

“Nosotros no hemos querido esta guerra. Los que la han desencadenado, déspotas con propósitos sanguinarios, con sueños de hegemonía universal, recibirán su castigo. No solo el estertor de los moribundos, los clamores de los sufrimientos de los heridos subirán hasta ellos como reprobación universal, sino el relámpago de odio que se encenderá en las miradas de las madres, de los huérfanos y de las viudas.”
Léon Jouhaux, anarcosindicalista de la CGT francesa. 4 de agosto de 1914.

lunes, 17 de junio de 2013

TEXTO: Jean Jaurés. Discurso en Lyon. 23 de julio de 1914.



“No hay más que una posibilidad de mantener la paz y salvar la civilización, la de que el proletariado reúna todas sus fuerzas y que todos los proletarios franceses, ingleses, alemanes, italianos y rusos pidamos a esos millones de soldados que se junten para que el latido unánime de sus corazones aleje la horrible pesadilla.”

Jean Jaurés. Discurso en Lyon. 23 de julio de 1914.

domingo, 16 de junio de 2013

La Triple Alianza (fragmento del Tratado).

“Sus Majestades el Emperador de Austria y Rey de Hungría, el Emperador de Alemania, Rey de Prusia, y el Rey de Italia, animados del deseo de aumentar las garantías de la paz general, de fortificar el principio monárquico (...), han acordado la conclusión de un tratado (...).
Art. 1. (...) se comprometen recíprocamente paz y amistad, y no entrarán en alianza o compromiso alguno dirigido contra cualquiera de sus Estados (...).
Art. 2. En caso de que Italia, sin mediar provocación directa por su parte, fuese atacada por Francia por cualquier motivo, las otras dos Partes contratantes estarán dispuestas a prestar a la Parte atacada socorro y ayuda con todas sus fuerzas. La misma obligación incumbirá a Italia en caso de una agresión, no directamente provocada, de Francia contra Alemania.
Art. 3. Si una o dos de las Altas Partes contratantes, sin provocación directa por su parte, llegasen a ser atacadas y a encontrarse empeñadas en una guerra con dos o más grandes potencias no firmantes del presente tratado, el casus foederis se presentará simultáneamente para todas las Altas Partes contratantes.”
Art. 6 Las Altas Partes contratantes se prometen recíprocamente el secreto, tanto sobre el contenido como sobre la existencia del presente tratado.
Art. 7 El presente tratado se mantendrá en vigor durante el período de cinco años (...).
Hecho en Viena, el 20 de mayo de 1882.
La Triple Alianza (fragmento del Tratado).

sábado, 15 de junio de 2013

TEXTO: Artículo publicado en Die Post, diario pangermanista, el 24 de febrero de 1914.”


“Francia aún no está preparada para el combate; Inglaterra vive atormentada por dificultades interiores y coloniales. Rusia teme mucho la guerra, porque tiene miedo de una revolución interior. Vamos a esperar que nuestros adversarios estén dispuestos o debemos aprovecharnos del momento favorable para provocar la decisión He aquí la difícil cuestión que se trata de resolver.
El ejército austríaco es todavía fiel y útil; Italia está todavía fuertemente comprometida con la Triple Alianza e incluso si prefiere aún, por el momento, el mantenimiento de la paz, para curar las heridas de la última guerra, sabe sin embargo muy bien, que si Alemania es derrotada, ella será entregada sin remedio a la violencia de Francia y de Inglaterra y perderá su posición independiente en el Mediterráneo; se mantendrían, pues, hoy por hoy fielmente a nuestro lado. Podemos, igualmente, contar llegado el caso, con Turquía y Rumania. Tenemos así todas las de gana podríamos dirigir los mandos de la política europea, mediante una ofensiva decidida, y podríamos asegurar nuestro porvenir.
Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra, pero allí donde se produzca un conflicto de intereses (...) no deberíamos retroceder, sino hacerlo depender de la guerra y comenzar ésta por una ofensiva resuelta; poco importa el pretexto, pues no es de esto de lo que se trata, sino de todo nuestro porvenir, que está en juego.

Artículo publicado en Die Post, diario pangermanista, el 24 de febrero de 1914.”

viernes, 14 de junio de 2013

TEXTO: J.A.C. Brown. Técnicas de persecución. De la propaganda al lavado de cerebro.

“Un error fundamental (durante la I Guerra Mundial) fue el de mostrar al adversario a la luz del ridículo, forma de propaganda a la que se consagraron con ahínco las revistas humorísticas de Austria y Alemania; y fue errónea porque cuando daba realmente en el blanco servía para que nuestros hombres se formasen una impresión completamente equivocada del enemigo; porque el soldado alemán bajo la impresión directa de la capacidad de resistencia del adversario, comprobaba que había sido engañado hasta aquel momento."
J.A.C. Brown. Técnicas de persecución. De la propaganda al lavado de cerebro.