“A lo largo de 1917, la práctica
totalidad de las naciones europeas comprometidas en
la guerra atravesó serias dificultades de orden
político planteadas por causas económicas,
sociales y militares. (...)
En Francia el problema no era solamente político
y económico, sino también militar. Los
años de guerra de trincheras habían agotado
la moral del ejército francés. Demasiado
cercanos a la retaguardia como para no darse cuenta
de su mísera condición, los soldados galos
habían ido incubando un resentimiento que se
plasmó en los motines de 1917. (...)
Durante la primavera de 1917, (...) comenzaron a producirse
motines en algunas unidades francesas. Pronto se extendieron
por el frente. Los soldados protestaban por la forma
en que se conducía la guerra, en la que eran
sacrificados sin beneficio, y se negaban a combatir.
El peligro de un desmoronamiento del frente era evidente.
En noviembre, dimitió el gobierno Painlevé
y le fue confiado el poder a Georges Clemanceau. Asustado
por lo que creía un movimiento revolucionario,
el jefe del gobierno procedió a abortarlo por
dos procedimientos. Primero desató una despiadada
represión no sólo contra los amotinados
-554 condenas a muerte, de las que se ejecutaron 49-,
sino también contra los socialistas que habían
abandonado la Unión Sagrada y contra los pacifistas
en general. Luego, sustituyó al desprestigiado
Nivelle por Pétain, quien detuvo las costosas
e inútiles ofensivas.
J. Gil Pecharromán. La
Gran Guerra.
jueves, 4 de julio de 2013
miércoles, 3 de julio de 2013
TEXTO: Manifiesto de Zimmerwald. 7 de septiembre de 1915.
El proletariado socialista
ha luchado durante largos años contra el militarismo.
Pero los partidos socialistas y las organizaciones obreras de algunos países, pese a haber contribuido a la elaboración de estas decisiones, se han desentendido, desde el comienzo de la guerra , de las obligaciones que aquellas implicaban.
¡Proletarios!
Desde el desencadenamiento de la guerra habéis puesto todas vuestras fuerzas, todo vuestro valor y vuestra resistencia al servicio de las clases poseedoras para mataros los unos a los otros. Es necesario que hoy volváis al campo de la lucha de clases y actuéis por vuestra propia causa, por el sagrado objetivo del socialismo, por la emancipación de los pueblos oprimidos y de las clases sometidas.”
Manifiesto de Zimmerwald. 7 de septiembre de 1915.
Pero los partidos socialistas y las organizaciones obreras de algunos países, pese a haber contribuido a la elaboración de estas decisiones, se han desentendido, desde el comienzo de la guerra , de las obligaciones que aquellas implicaban.
¡Proletarios!
Desde el desencadenamiento de la guerra habéis puesto todas vuestras fuerzas, todo vuestro valor y vuestra resistencia al servicio de las clases poseedoras para mataros los unos a los otros. Es necesario que hoy volváis al campo de la lucha de clases y actuéis por vuestra propia causa, por el sagrado objetivo del socialismo, por la emancipación de los pueblos oprimidos y de las clases sometidas.”
Manifiesto de Zimmerwald. 7 de septiembre de 1915.
martes, 2 de julio de 2013
TEXTO: Gabriel Cardona. Los horrores de la guerra» en Historia Universal del siglo XX.
"Tras los primeros momentos, se
enfrió el entusiasmo y los movilizados acudían
con la desesperación en el rostro, quizá
con la única excepción de Alemania, donde
una historia peculiarmente militarista pesaba sobre
la población.
En Inglaterra la resistencia a las autoridades fue en aumento. Incluso antes de que se votase la ley de reclutamiento, los tribunales ya enviaban o la cárcel a un número creciente de personas a causa de la guerra. En agosto de 1915 fueron 15 trabajadores; en julio de 1916 el número se elevó a 772.
En Francia se procedió contra los sindicalistas: cuando alguno especialmente incómodo obtenía prórroga de incorporación por enfermedad, se le hacía acudir ante un tribunal de médicos militares aleccionados, que le declaraba útil y le enviaba al frente. (...) Desde 1917 en Italia se sucedieron las grandes manifestaciones pacifistas y la represión consiguiente, que produjo 1000 detenidos el 1 de mayo de aquel año. La protesta pública de las mujeres campesinas se agudizó con peticiones de paz y regreso de los maridos. En Turín, la represión policial produjo 50 muertos, 800 heridos y 1500 detenidos.
La resistencia masculina también era evidente. En 1917 hubo en Italia 49282 prófugos y 56286 desertores, cifras que fueron ya en aumento hasta el final de la guerra. (...) Así se produjo una oleada huelguística en 1917, que en Inglaterra pasó de los 276 000 huelguistas de 1916,alos 872 000 de 1917; en Francia, de 41 000 a 294000; en Italia, de 136 000 a 170000; y en Alemania, de 129 000 a 667 000. En Rusia, la situación fue más grave y el descontento llegó antes: ya en 1916 un millón de personas estaba en huelga."
En Inglaterra la resistencia a las autoridades fue en aumento. Incluso antes de que se votase la ley de reclutamiento, los tribunales ya enviaban o la cárcel a un número creciente de personas a causa de la guerra. En agosto de 1915 fueron 15 trabajadores; en julio de 1916 el número se elevó a 772.
En Francia se procedió contra los sindicalistas: cuando alguno especialmente incómodo obtenía prórroga de incorporación por enfermedad, se le hacía acudir ante un tribunal de médicos militares aleccionados, que le declaraba útil y le enviaba al frente. (...) Desde 1917 en Italia se sucedieron las grandes manifestaciones pacifistas y la represión consiguiente, que produjo 1000 detenidos el 1 de mayo de aquel año. La protesta pública de las mujeres campesinas se agudizó con peticiones de paz y regreso de los maridos. En Turín, la represión policial produjo 50 muertos, 800 heridos y 1500 detenidos.
La resistencia masculina también era evidente. En 1917 hubo en Italia 49282 prófugos y 56286 desertores, cifras que fueron ya en aumento hasta el final de la guerra. (...) Así se produjo una oleada huelguística en 1917, que en Inglaterra pasó de los 276 000 huelguistas de 1916,alos 872 000 de 1917; en Francia, de 41 000 a 294000; en Italia, de 136 000 a 170000; y en Alemania, de 129 000 a 667 000. En Rusia, la situación fue más grave y el descontento llegó antes: ya en 1916 un millón de personas estaba en huelga."
Gabriel Cardona.
Los horrores de la guerra» en Historia Universal
del siglo XX.
lunes, 1 de julio de 2013
TEXTO: Doctor Morcel Posot, Mi diario de guerra, 1914-1918.
“Viernes, 25 de febrero. El ejército
de 250.000 a 300.000 hombres bajo el mando del comandante
Kronprinz se precipita sobre nuestras trincheras que
defienden Verdún. Hasta ahora no aparecemos.
Hay que soportar el golpe sin decaer. Nues tras tropas
han cedido terreno bajo la avalancha de hierro de la
gran artillería y bajo la impetuosidad del ataque.
Los comunicados de Berlín, muy tranquilos, dicen
que las líneas francesas han sido destruidas
sobre un frente de 10 Km, sobre una profundidad de 3
Km.
Las pérdidas son inmensas en ambos lados. Nosotros habíamos perdido 3.000 prisioneros y una gran cantidad de material Nuestros comunicados, muy sobrios, indican que hemos debido ocupar las posiciones de repliegue, pero que nuestro frente no había sido hundido.
Miércoles, 29 de marzo. La batalla de Verdún, la más larga y la más espantosa de la historia universal, continúa. Los alemanes, con una tenacidad inaudita, con una violencia sin igual, atacan nuestras líneas que machacan y roen (...). Nuestros heroicos poilus están bien a pesar del diluvio de acero, de líquidos inflamables y de gases asfixiantes (...)”
Doctor Morcel Posot, Mi diario de guerra, 1914-1918.
Las pérdidas son inmensas en ambos lados. Nosotros habíamos perdido 3.000 prisioneros y una gran cantidad de material Nuestros comunicados, muy sobrios, indican que hemos debido ocupar las posiciones de repliegue, pero que nuestro frente no había sido hundido.
Miércoles, 29 de marzo. La batalla de Verdún, la más larga y la más espantosa de la historia universal, continúa. Los alemanes, con una tenacidad inaudita, con una violencia sin igual, atacan nuestras líneas que machacan y roen (...). Nuestros heroicos poilus están bien a pesar del diluvio de acero, de líquidos inflamables y de gases asfixiantes (...)”
Doctor Morcel Posot, Mi diario de guerra, 1914-1918.
viernes, 28 de junio de 2013
TEXTO: Ernst Junger. Tempestades de acero. 1920.
“La trinchera tiene una profundidad de dos o tres
hombres. Por tanto, los defensores se mueven por ella
como por el fondo de un pozo, y, para poder observar
el terreno que tienen delante o disparar contra el enemigo,
tienen que subir por escalones hechos en la tierra o
por escaleras de madera, al puesto de observación:
una larga tarima o saliente practicado en el talud,
de manera que quienes estén sobre él puedan
asomar la cabeza y mirar. Sacos de tierra, pedruscos
y planchas de acero constituyen el parapeto (...) Delante
mismo y a lo largo de las trincheras se extiende, casi
siempre en varias líneas, redes de alambradas,
enrejados de púas de alambre que detienen a los
asaltantes y permiten a los defensores disparar con
toda tranquilidad (...)”
Ernst Junger. Tempestades de acero. 1920.
Ernst Junger. Tempestades de acero. 1920.
jueves, 27 de junio de 2013
TEXTO: J.A.C. Brown. Técnicas de persecución. De la propaganda al lavado de cerebro.
“La propaganda se convirtió
en un instrumento bien definido, que utilizaba un método
científico y ensayaba algún tipo de técnica
objetiva. Sin embargo, Gran Bretaña no alcanzará
esa etapa hasta el verano de 1918, al establecer en
Grewe House un Departamento de Propaganda Enemiga. Los
principales medios utilizados fueron panfletos, boletines,
octavillas, periódicos, carteles y, esencialmente
en América, películas y mítines
públicos. Los principales objetivos de dicha
propaganda, tanto en esa como en cualquier otra guerra,
fueron: 1) movilizar y dirigir el odio al enemigo y
minar su moral; 2) convencer al público de la
legitimidad de la causa aliada y aumentar y mantener
su espíritu de lucha; 3) conseguir la amistad
de los neutrales y fortalecer la impresión de
que no sólo tenían razón los Aliados,
sino que además iban a alzarse con la victoria
y, siempre que fuese posible, conseguir su apoyo activo
y su cooperación ; 4) extender y fortalecer la
amistad de las naciones aliadas. Cualesquiera que fuesen
las técnicas empleadas por ambos bandos, la idea
básica consistía en crear fuertes actitudes
y sentimientos de pertenencia a nuestro grupo, y actitudes
opuestas de odio al enemigo por constituir un peligroso
grupo exterior (...).”
J.A.C. Brown. Técnicas de persecución. De la propaganda al lavado de cerebro.
J.A.C. Brown. Técnicas de persecución. De la propaganda al lavado de cerebro.
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