viernes, 21 de febrero de 2014

La Revolución de 1934

La Revolución de 1934


La revolución de octubre estuvo dirigida a impedir que la CEDA participara en el Gobierno, una participación que parecía, tanto a los liberales de clase media como a la izquierda revolucionaria, como un equivalente a la implantación del fascismo en España. La sublevación tuvo tres fases principales. El 5 de octubre hubo una serie de huelgas generales no coordinadas, en las grandes ciudades, que fracasaron. El día 6 Luis Companys proclamó la «República de Cataluña dentro de la República Federal española». Mientras tanto, en la zona minera de la provincia de Asturias, las fuerzas unidas del proletariado iniciaron la lucha armada contra el Gobierno.


Jackson, Gabriel (1967): La República española y la Guerra Civil, México, Grijalbo, p. 13 1.

jueves, 20 de febrero de 2014

La reforma militar de Azaña

La reforma militar de Azaña


La reforma de Azaña dejó honda huella en la mente de la oficialidad españo­la. Para algunos, que aceptan todavía la versión heredada, Azaña sigue siendo el monstruo [ ... ]. Pero otros reconocen que las tres tareas fundamentales acometidas por Azaña ‑reducir el exceso de oficiales, adecuar el Ejército, a las necesidades y posibilidades de España y despolitizarlo‑ siguen teniendo actualidad [...]. Enfocamos la cuestión desde varios aspectos:

a) La reforma de Azaña se llevó a cabo dentro de un marco europeo de pen­samiento militar, de modelos de organización y de opinión sobre la relación entre la sociedad y sus fuerzas militares.   [ ... ]

b) [ ... ] había examinado a fondo la cuestión militar como resultado de su es­tancia en Francia y sus visitas a los frentes durante la primera guerra mundial. [...] no puede decirse que Azaña y sus colaboradores emprendiesen la tarea sin estar preparados para ella [ ... ]

c) Hacía más de cuarenta años que los ministros de la Restauración, comen­zando por el general Cassola y pasando por López Domínguez, Luque, Marina, De la Cierva, Alcalá‑Zamora y Primo de Rivera, se esforzaban por reformar las más obvias deficiencias del ejército español. Azaña debe ser considerado como un hito en el camino. A continuación, Gil‑Robles efectuó ciertos cambios. Después de la guerra de 1936‑1939, los ministros de Franco se enfrentaron con los mismos problemas, modificados, naturalmente, por las circunstancias del momento.


Alpert, Michael (1982), La reforma militar de Azaña (1931‑ 1933), Madrid, Siglo XXI, p. 2‑4.

miércoles, 19 de febrero de 2014

La Iglesia y la Segunda República

La Iglesia y la Segunda República


La jerarquía eclesiástica adoptó una actitud cautelosa ante la República, has­ta que la nueva legislación empezó a incidir en intereses eclesiásticos directos, fundamentalmente en la enseñanza que [ ... ] estaba mayoritariamente en manos de las órdenes religiosas. Las cosas empezaron a tomar rumbo más agrio desde que el proyecto de Constitución   [ ... ] La idea de un Estado aconfesional era prácti­camente inamovible [ ... ]. Naturalmente, la Iglesia se apresuró a exponer colegia­damente sus opiniones sobre los contenidos constitucionales que le afectaban y lo hizo en una Pastoral colectiva de 25 de julio [ ... ] Se oponía a la separación de la Iglesia y el Estado, a los preceptos sobre las órdenes religiosas y, también, a las libertades de pensar, de enseñar, de escribir y de cultos [ ... ] Con la solución adoptada, en que las izquierdas imponían un ajuste de cuentas a la Iglesia y a las Ordenes, se apartaba del consenso constitucional a una importante masa católica.

      Aróstegui, Julio (1996), «La República: esperanzas y decepciones», La Guerra Civil Española, Barcelona, Folio, p. 47‑49.

martes, 18 de febrero de 2014

Sobre la llegada de la República

Sobre la llegada de la República


Toda la experiencia republicana tiende a recordarnos su condición democráti­ca: el Parlamento fue el centro de la vida política, a diferencia de lo que sucedía en el reinado de Alfonso XIII. Pero esta politización de la vida cotidiana tuvo un doble aspecto, positivo y negativo [ ... ]. Por un lado, en cuanto a testimonio de una progresiva realización de los derechos humanos, la República, en efecto, fue, como se había esperado de ella por los manifestantes del 14 de abril, un gigan­tesco avance en la vida pública nacional. Pero, al mismo tiempo, la brusquedad de la politización condujo al maximalismo. Un país no puede pretender adquirir como por ensalmo una vida democrática estable, sino que ésta es producto de factores diversos entre los que cuentan que, el grado de tensión social no sea excesivo, un nivel cultural y, sobre todo, un aprendizaje, incluso durante déca­das, en unas pautas de comportamiento. Si ya los dos primeros factores fallaron en el caso español durante los años treinta, además tampoco se dio el tercero. La brusquedad de la transición desde el liberalismo oligárquico a la democracia contribuyó a ello como también el clima general de la época.

El tono exasperado de la vida política republicana es perceptible, sobre todo, en la vida local en la que las tensiones políticas nacionales se traducían de modo simplicísimo y a menudo violento. Así se explica el importante papel que le co­rrespondió a la agitación anticlerical que para sus protagonistas debió constituir un procedimiento de subversión del orden tradicional


Tussell, Javier (1990), Manual de Historia de España, Tomo 6, Siglo XX, Madrid, Historia 16, p. 319‑320.

lunes, 17 de febrero de 2014

Las instrucciones del general Emilio Mola

Las instrucciones del general Emilio Mola


            “Base 1ª La conquista del poder ha de efectuarse aprovechando el primer momento favorable, y a ella han de contribuir las Fuerzas Armadas, conjuntamente con las aportaciones que en hombres y elementos de todas clases faciliten a los grupos políticos, sociedades e individuos asilados que no pertenezcan a partidos, sectas y sindicatos que reciben inspiraciones del extranjero: socialistas, masones, anarquistas, comunistas…

            Base 5ª Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”.

                                   Instrucción reservada nº 1, 25 de abril de 1936

viernes, 14 de febrero de 2014

Discurso de Calvo Sotelo en el Parlamento

Discurso de Calvo Sotelo en el Parlamento

            “Frente a ese Estado estéril, yo levanto el concepto de Estado integrador, que administre la justicia económica y que pueda decir con plena autoridad: “no más huelgas, no más intereses usurarios, no más fórmulas financieras de capitalismo abusivo, no más salarios de hambre, no más salarios políticos no ganados con un rendimiento afortunado, no más libertad anárquica, no más destrucción criminal contra la producción, que la producción nacional está por encima detonas las clases, de todos los partidos y de todos los intereses. A este Estado le llaman muchos Estado fascista; pues si ése es el Estado fascista, yo, que participio en la idea de ese Estado, yo creo en él, me declaro fascista. No creo que exista actualmente en el ejército español… un solo militar dispuesto a sublevarse a favor de la Monarquía y en contra de la República. Si lo hubiera sería un loco… aunque también sería un loco el militar que no estuviera dispuesto a sublevarse a favor de España y en contra de la anarquía, si ésta se produjera.”



                                               Diario de sesiones del Parlamento, 16 de junio de 1936