martes, 22 de abril de 2014

7.- Niños en el Madrid sitiado (1937)

7.- Niños en el Madrid sitiado (1937)
«Los niños asistían a las escuelas situadas en los refugios antiaéreos o iban a la Gran Vía a recoger metralla al rojo vivo... El bombardeo artillero no solía comenzar hasta las seis de la tarde. Los chiquillos esperaban en las travesías del extremo sur de la Gran Vía hasta que oían los cañones, el silbido del obús al surcar el aire y el ruido de la explosión al caer sobre la Telefónica. Entonces salían todos ellos corriendo a la calle para recoger el metal ardiente. A los chiquillos nos parecía algo precioso, digno de coleccionarse. Una noche en que las cosas se pusieron más calientes que de costumbre, me refugié en la tienda de un zapatero. Al disiparse el humo, en la calle vi a un hom­bre al que la explosión acababa de arrancarle la cabeza... Ví a dos críos de unos 8 años jugando a las cani­cas. En la entrada de un cine había una vieja tomando el sol invernal. De repente dos obuses cayeron sobre la plaza... Uno de ellos explotó, el otro quedó enterra­do en el suelo. Uno de pequeños levantó la cabeza: "Abuela, están disparando. Váyase a casa, coño, que ahora sólo los hombres pueden estar en la calle". Volviéndose a su compañero, dijo: "Venga tira, que ahora te toca a ti..."»
R. FRASER: Recuérdalo tú y recuérdalo a los otros. Historia oral de la guerra civil española. Barcelona, 1979.

miércoles, 16 de abril de 2014

6.- Unamuno y Millán Astray: la razón y la fuerza

6.- Unamuno y Millán Astray: la razón y la fuerza (30 de septiembre de 1936)
 
«Sumamente significativo fue el episodio protagonizado por Miguel de Unamuno en el paraninfo de la Universidad de Salamanca de la que era rector.
En el acto, presidido por un gran cuadro de Franco, estaban presentes la esposa de éste, Carmen Polo, el obispo de Salamanca y las autoridades locales, así como el general José Millán Astray, alto mando militar de la Legión (...). El gene­ral tomó la palabra para afirmar lo siguiente, ante un auditorio enfervorizado: "Los catalanes y los vascos son cánceres en el cuerpo de la nación. El cirujano de hierro que es el fascismo sabrá cómo extirparlos y lo hará cortando en carne viva, sin escrúpulos ni falsos sentimentalismos". De entre el público surgió un grito expresando el lema favorito del general; "¡Viva la muerte!'. Fue en aquel momento en que Unamuno, a quien correspondió la palabra, levantóse con lentitud y apoyó cansa­do sus manos en la gran mesa. Se hizo silencio y el filósofo vasco habló: "Sé que estáis esperando mis palabras con verdadera expectación e interés. Me conocéis bien y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. Muchas veces callar equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado cómo complicidad.
Hace un momento he escuchado el necrófilo e insensato grito de Viva la Muerte'. El general Millán Astray es un inválido. Él es un inválido de verdad. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente hay hoy en España demasiados mutilados y si Dios no lo remedia pronto habrá muchísimos más. Me sobrecoge el pensar que el general Millán Astray pudiera algún día dictar leyes y normas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes es hasta cierto punto lógi­co que encuentre un terrible alivio a su situación viendo cómo en torno suyo se multiplican los mutilados."
En aquel instante el general se levantó violentamente gritando entre el clamor falangista: "¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la Muerte!'. Unamuno hizo otra pausa y esperó que cesaran los gritos y con voz lenta concluyó: "Éste es el templo de la inteligencia. Y yo, aquí donde me veis, soy un sumo sacerdote. Estáis, pues, profanando su sagrado recinto. Y debo además deciros lo siguiente: Venceréis, qué duda cabe, porque tenéis la razón de la fuerza, pero nunca podréis convencer, porque para convencer hay qué persuadir, y para persuadir carecéis de lo más elemental: de la fuerza de la razón y del derecho. Nada más: me parece inútil pediros que penséis en España. He dicho".
 
Según parece, se hizo un denso silencio, seguido de actitudes hostiles contra el ilustre anciano que salió del recinto protegido por varias personas y la mujer de Franco. Nunca más Unamuno apareció en público, siendo ordenada su detención domiciliaria.»
 
  1. JUTGLAR: H.ª de España. Barcelona,1989

martes, 15 de abril de 2014

5.- La represión.

5.- La represión.
 
 
«Agustín era un mozo sin inquietudes políticas. Lo que estaba pasando en España no era de su incumbencia. A él sólo le interesaba su lucha diaria con la tierra de labor. Esa tarde volvía de la huerta con el azadón al hombro, dispuesto a pasarlo bien en la taberna. En la carretera se encontró con Miguel, un muchacho de las Juventudes Socialistas; también Miguel regresaba del trabajo en la huerta, y juntos caminaron hacia el pueblo. Sin saberlo, iban al encuentro de una de esas aventuras que sólo se viven una vez. En el camino se cruzaron con un requeté navarro que paseaba con uno de los nuevos concejales.
El concejal pronunció unas palabras que, en sí mismas, eran inofensivas:

-Mira, ahí tienes a uno de los más rojos del pueblo.
El requeté no podía oír esto sin entrar en santa indignación. Se despidió de su acompañante y siguió a los muchachos.
 -Venga, veniros conmigo.
-¿A dónde?
-Al Ayuntamiento.
-¡Si nosotros no hemos hecho nada!
-Eso ya lo veremos allí.
 
Y nadie se preocupó de averiguarlo. Entraron en la celda donde había ya otras tres personas. El único que no tenía mucho miedo era Agustín, seguro de que podría aclarar las cosas antes de la noche.
Ya oscurecido, al terminar su partida de dominó, los requetés salieron de la taberna y se enfrentaron con la excitante noche veraniega. Alguien preguntó:
 
-¿Hay algún rojo en el Ayuntamiento?
-Seguro que hay alguno.
-Pues vamos a por ellos.    
Y así fue como los cinco hombres fueron conducidos a las tapias del cementerio y la noche se llenó de disparos.»
 
 
Julio de 1936, Rincón de Soto (Rioja), pue­blo ocupado por los rebeldes

lunes, 14 de abril de 2014

4.- Manifiesto de Franco

4.- Manifiesto de Franco

           


            La situación de España es cada vez más crítica. La anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza (…). Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas engañadas y explotadas por los agentes soviéticos se unen la malicia y negligencia de las autoridades de todas clases.

            Justicia e igualdad ante las leyes ofrecemos, paz y amor entre los españoles, trabajo para todos, justicia social llevada a cabo sin encono ni violencia y una equitativa y progresiva distribución de la riqueza (…). El espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho (…) haciendo reales en nuestra patria `por primera vez y en este orden la trilogía libertad, fraternidad e igualdad.


            Radio Las Palmas, madrugada del 18 de julio de 1936

viernes, 11 de abril de 2014

3.- Inicio de la sublevación militar.

3.- Inicio de la sublevación militar.
 
«Don Francisco Franco Bahamonde, General de división, Jefe Superior de las fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario
 
HAGO SABER:
Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la Nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que veían con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.
 
Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República para llevar a cabo la labor anunciada.
 
ORDENO Y MANDO:
 
Artículo 1° Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio del Marruecos español y, como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas...»
 
 
Melilla, 17 de Julio de 1936

jueves, 10 de abril de 2014

2.- Primeras noticias del levantamiento en ambos bandos.

2.- Primeras noticias del levantamiento en ambos bandos. Exageraciones contrapuestas
 
El Gobierno legal de la República
 
«Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República. Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos se ha levantado en armas contra la República, sublevándose con­tra la propia Patria y realizando un acto vergonzoso y criminal de rebeldía contra el poder legítimamente constituido.
El Gobierno declara que el movimiento está exclusivamente circunscrito a determinadas ciudades de la zona del Protectorado, y que nadie, absolutamente nadie, se ha sumado en la Península a tan absurdo empeño. Por el contrario, los españoles han reaccionado de un modo unánime y con la más profunda indignación contra la tentativa reprobable y frustrada ya en su nacimiento.»
 
Emitido por radio, la mañana del 18 de julio de 1936.
 
 
Los militares sublevados
 
«Españoles: el Ejército es dueño de toda España, menos de algunos puntos aislados donde luchamos con ventaja. Las columnas victoriosas que se dirigen a Madrid están en el Guadarrama, a pocos kilómetros de la capital, que no tardará en caer en nuestras manos. El general Franco se encontraba ayer en Córdoba al frente de una fuerte columna de tropas procedentes de África.'
Es inútil oponerse al avance de la mayor parte del pueblo español sano, que sólo desea una España libre de odios.»
 
 
 
EL GENERAL MOLA, 19 de julio de 1936.