miércoles, 30 de abril de 2014

13.- Nota del Gobierno español al Comité de Londres

13.- Nota del Gobierno español al Comité de Londres


            “… El Gobierno de la República se cree obligado a dirigir un solemne llamamiento a la conciencia de los Gobiernos de Francia y Reino Unido, como iniciadores del acuerdo de no-intervención, sobre la tremenda y peligrosa iniquidad de mantener en vigor dicho acuerdo cuando su violación abierta, confesada pública y cínicamente por los Gobiernos de Alemania e Italia, a favor de los rebeldes, es cosa tan notoria…

            Italia y Alemania no han cesado un instante desde que estalló la rebelión española de proveer a los rebeldes no sólo con inmensas cantidades de material bélico de todas clases… sino de considerables masas de combatientes y gran número de expertos, formando parte de los ejércitos regulares de ambos países (…)”.



            Pablo de Azcárate, embajador en Londres en 1937

martes, 29 de abril de 2014

12.- Francia declara la “No intervención”

12.- Francia declara la “No intervención” (16 de agosto de 1936)



            “El gobierno de la República francesa, deplorando los trágicos acontecimientos de que es teatro España; decidió abstenerse rigurosamente de cualquier ingerencia directa o indirecta en los asuntos internos de este país, animado de la voluntad de evitar cualquier complicación perjudicial  al mantenimiento de las buenas relaciones entre los pueblos; declara lo siguiente:

1.- El Gobierno francés prohíbe en lo que concierne, la exportación directa o indirecta, la reexportación y el tránsito a España, (…) de todas las armas, municiones y material de guerra así como de todas las aeronaves montadas o desmontadas, y de toda nave de guerra.

2.- Esta prohibición se cursa a los contratos en curso de ejecución.

El gobierno francés, en lo que concierne, pondrá en ejecución esta declaración apenas se hayan adherido a ella los gobiernos británico, alemán, italiano, soviético y portugués”.

lunes, 28 de abril de 2014

11.- La postura de Italia

11.- La postura de Italia

            En España ya se han formado dos frentes. Como uno están alemanes e italianos; con otro franceses, belgas y rusos. El Duce está de acuerdo con Hitler en opinar que la determinación de los dos frentes es ya un hecho consumado. Italia ha apoyado y sigue apoyando a los españoles sin condiciones. Mucha sangre italiana se ha derramado y las Baleares han sido salvadas con ayuda de hombres y material italiano. Ahora lo importante es vencer. Después de la victoria no pediremos a España nada que pueda modificar la situación geográfica del Mediterráneo. Sólo pediremos a España que no desarrolle una política contraria a los intereses de Italia. Nuestra acción en España es una prueba efectiva de nuestra participación en la lucha antibolchevique.

                        G. Cianao. Ministro de Asuntos Exteriores de Italia (1936-1943)

viernes, 25 de abril de 2014

10.- La postura de Portugal

10.- La postura de Portugal


            Desde los primeros momentos de la insurrección militar de España, la parcialidad de Portugal a favor de los rebeldes ha sido clara, manifiesta y no disimulada.

            Podemos asegurar que fueron dadas mayores facilidades para que las labores preliminares del movimiento sedicioso se desarrollasen con las mayores garantías de seguridad y eficacia (…).

            Generales significadísimos como el fallecido Sanjurjo, Cavalcanti… algunos altos jefes de la marina española, en conexión con los dirigentes del tradicionalismo español,  (…) se reunían constantemente en Estéril y en Espinho, manteniendo relación directa con los comités rebeldes que actuaban en España, valiéndose para ello de jóvenes fascistas. La afluencia de militares españoles en el mes de mayo fue extraordinaria, causando incluso extrañeza en las autoridades de la frontera portuguesa.


            C. Sánchez Albornoz, embajador de España en Portugal en 1936

jueves, 24 de abril de 2014

9.- La vida en las trincheras

9.- La vida en las trincheras (Frente de Aragón, 1938)
 
«En la posición también había cambios. El nuevo capitán, era un oficial que no toleraba quietud en sus hombres. Les obligó a un inmenso trabajo de fortificación y reposición de las alambradas. Los soldados no podían eludir este trabajo porque en cualquier momento se presentaba el Capitán, que había requisado una motocicleta averiada, que él mismo había reparado. Era un hombre activo, eficaz e inteligente. Se había evadido de la zona republicana, dejando allí a su mujer y a dos hijos, cuyo canje se estaba entonces gestionando... Con sus hombres era implacable y exigente. Su ruidosa motocicleta se hacía oír varias veces al día, siempre recibida por las maldiciones de los soldados, que tenían que abrir zanjas en un suelo de inclemente dureza. Pocos días después de mi llegada, un sargento me trajo un plato lleno de exquisita miel.
 
 -No crea usted, es un botín de guerra; es una miel casi republicana.
 
Me llevó hasta el parapeto, de cara a las lejanas posiciones enemigas.
-Mire usted; allí, a medio camino entre los rojos y nosotros, hay una cañada. Un día vimos que salía de allí una columna de humo. Al día siguiente hicimos una descubierta para ver lo que sucedía y encontramos unas colmenas abandonadas. Desde entonces, alternativamente, los rojos y nosotros vamos con frecuencia para completar nuestras despensas; el humo sirve para alejar a las abejas y para avisar al enemigo de nuestra pre­sencia. Ni ellos ni nosotros tenemos deseos de encontrarnos allí. Respetamos nuestro turno religiosamente.»
PABLO URIEL: Mi guerra civil. Valencia, 1988.

miércoles, 23 de abril de 2014

8.- Destrucción de Guernica

8.- Destrucción de Guernica

La versión franquista.

            Guernica está destruida por el incendio y la gasolina. La han incendiado y la han convertido en ruinas las hordas rojas al servicio criminal de Aguirre, presidente de la república de Euskadi. El incendio se produjo ayer y Aguirre ha lanzado la mentira infame –porque es un delincuente común- de atribuir a la heroica y noble aviación de nuestro Ejército Nacional ese crimen. Puede probarse en todo momento que la Aviación no voló ayer a causa de la niebla ni por Guernica ni sobre ningún otro punto del frente de Vizcaya. Hoy sí ha volado la Aviación sobre Guernica. Ha volado y ha tomado fotografías del incendio de Guernica que aparece casi totalmente destruía.

            Aguirre acaba de intentar la más trágica y despreciable de las farsas. Ha quemado, ha destruido Guernica, la ciudad Santa de los Vascos. Dentro de poco no le quedará al mundo duda alguna; pero, además de las pruebas que se han aportado ya sobre la infamia de Aguirre y las que se aportarán todavía aquí está a la vista de todo el mundo, la España reconquistada por Franco, serena, tranquila, libre, feliz junto a su Ejército, que vence al enemigo y reconstruye su patria, mientras las hordas rojas, asesinan, martirizan, incendian, destruyen y llevan el caos por todas partes.


                                   Diario de Burgos (29-4-1937)






La versión republicana

            Se comprende que las emisoras y los periódicos al servicio de los fascistas españoles y sus aliados de Alemania e Italia nieguen porfiadamente los actos vandálicos, sin precedentes en la historia de la humanidad, cometidos en la histórica villa de Guernika y en Durango. El mundo entero ha acogido estos hechos con un gesto de horror, la conciencia universal se ha estremecido al conocer manifestaciones tan inconcebibles de bestialidad. Ha podido ver el mundo, demasiado pasivo, suicidamente indiferente ante los desmanes fascistas, a qué extremos de aberración es capaz de llegar el fascismo cuando se propone extender su hegemonía.

            Por eso, por táctica y no por arrepentimiento, el fascismo español niega estos hechos horrendos y pretende alejar de si la responsabilidad de los mismos, pretendiendo hacer creer lo increíble: que fueron las fuerzas defensoras de Euskadi las que incendiaron Guernica, como si el mundo pudiera caer en tanta inocencia como para admitir que sean quienes han de defenderse los que se destruyen a si mismos.

            ¿Qué podrá alegar en justicia quien no vacila en destruir un pueblo indefenso? ¿Qué otro recurso les cabe que negar, que sentirse asustados de su propio crimen por las consecuencias que él les acarrea en el concierto de la humanidad?

                                   Diario de Bilbao (5-5-1937)