sábado, 10 de marzo de 2012

Biografía de Isabel II

Isabel IIIsabel II
Nacionalidad: España
Madrid 10-10-1830 - París 9-4-1904
Reina 1833 - 1868
La hija de Fernando VII y su cuarta esposa, María Cristina de Borbón, fue proclamada reina a los 3 años, tras el fallecimiento de su padre en septiembre de 1833. Para alcanzar la corona, don Fernando tuvo que abolir la Ley Sálica y promulgar la Pragmática Sanción, lo que no fue admitido por su hermano Carlos María Isidro, quien se convirtió en el líder del absolutismo y se auto-reconoció rey de España como Carlos V.
La reina gobernadora, doña María Cristina, buscó el apoyo de los liberales provocando el estallido de la Primera Guerra Carlista, conflicto que finalizaría con el Abrazo de Vergara (1839) entre Espartero y Maroto.
En el periodo que comprende la minoría de edad de la pequeña Isabel se suceden dos regencias. En primer lugar la de su madre, que abarca entre 1833-1840, momento en el que se promulgó el Estatuto Real de 1834, se llevó a cabo la Desamortización de Mendizabal en 1836 y se promulgó la Constitución de 1837, de carácter progresista. En 1840 será el general Espartero quien ocupe la regencia durante un periodo de tres años, desarrollando una política de talante más progresista.
A los 13 años Isabel es declarada mayor de edad e inicia su reinado personal. Uno de las primeras cuestiones con las que se enfrenta será su matrimonio, resultando elegido su primo don Francisco de Asís de Borbón y Borbón, duque de Cádiz. La boda se celebrará en 1846 y de este enlace nacerán once hijos de los que sólo cuatro alcanzarán el matrimonio: Isabel,Alfonso,María de la Paz y Eulalia. 
En mayo de 1844 había sido elegido presidente del Consejo de Ministros el general Narváez, iniciándose la llamada Década Moderada. En estos diez años se promulgó la Constitución de 1845, se realizó la reforma fiscal de Mon y se tranquilizó el proceso desamortizador.
En 1854 se produce uno de las numerosas conspiraciones que definen el siglo XIX español: la Vicalvarada, que precede a la revolución de julio. Los progresistas son llamados a ocupar el poder, siendo Espartero el elegido para formar gobierno. Se inaugura el Bienio Progresista, momento en el que se elaboró la Constitución de 1856 -no promulgada- y se llevó a cabo la desamortización general de Madoz. El progresismo tuvo que dar paso en 1856 a un nuevo gobierno moderado en manos del general O'Donnell, recuperando la Constitución de 1845. La alternancia beneficiará a moderados y miembros de la Unión Liberal, gobernando estos últimos entre 1858-1864. Los progresistas se verán apartados del poder e iniciarán una intensa labor para destronar a la reina. La firma del Pacto de Ostende en agosto de 1866 -en el que participó entre otros el general Juan Prim- llevará a la unión de progresistas y demócratas y el estallido de la Revolución de 1868 conocida como la Gloriosa. Para hacerse una idea de la precariedad política que se vivió en el reinado de doña Isabel II resulta interesante conocer que serán 32 los jefes de gabinete nombrados, algunos de ellos permaneciendo en el poder sólo 24 horas como el conde de Cleonard en 1849.
Si bien políticamente hablando España vivirá una etapa de crisis, durante el reinado de Isabel II el país pondrá en marcha su particular revolución liberal burguesa. Se desarrollaron las comunicaciones al hilo de la inauguración de la primera línea ferroviaria en la península entre Barcelona-Mataró, impulsándose la construcción del ferrocarril desde 1850. La sociedad capitalista tendrá un fuerte impulso con todo el entramado legal que se desarrolló en aquellos momentos, como la Ley de Bolsa de 1846 o la Ley sobre constitución de bancos de emisión de 1848. Ese mismo año se promulgó el Código Penal y cuatro años antes se había creado la Guardia Civil, lo que indica el interés de los gobernantes liberales por regular el orden público.
En cuanto a la política exterior, durante el reinado de Isabel II se confirmó la decadencia española en la política europea que se empezó a manifestar en los reinados de Carlos IV y Fernando VII. La expansión por el norte de Africa dio lugar a enfrentamientos como la Guerra de Marruecos en 1860. Las relaciones con la Santa Sede estuvieron caracterizadas por las dificultades hasta la firma del Concordato de 1851, por el que Roma reconocía a Isabel reina de España y se admitía la desamortización eclesiástica a cambio del importante papel ocupado por la Iglesia en la enseñanza. Precisamente en este campo destacó la ley de instrucción pública de 9 de septiembre de 1857 llamada "ley Moyano".
Tres la triunfante revolución de 1868 la reina parte para el exilio y busca refugio en Francia, instalándose en París. El matrimonio decide separarse amistosamente -desde el primer momento se aludió a la homosexualidad de don Francisco de Asís, siendo famosa una anécdota sobre su noche de bodas alusiva a su ropa interior, considerando que llevaba el rey más puntillas que la propia reina- y doña Isabel toma posesión del llamado Palacio de Castilla, donde abdicará a favor de su hijo Alfonso en 1870. Seis años más tarde regresará de nuevo a España para instalarse en El Escorial aunque no definitivamente ya que tendría diferencias con su hijo en primer lugar y con su viuda posteriormente. Fijó su residencia en París pasando breves temporadas en tierras españolas. Será en la capital francesa donde fallezca, tras recibir la visita de doña Eugenia de Montijo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Biografía de Baldomero Espartero

Baldomero Espartero
(Baldomero Espartero, conde de Luchana, duque de la Victoria y príncipe de Vergara) Militar y político español (Granátula, Ciudad Real, 1793 - Logroño, 1879). Hijo de un carretero de La Mancha, adoptó el segundo apellido de su padre (pues su nombre completo sería Baldomero Fernández Álvarez Espartero). Al estallar la Guerra de la Independencia (1808-14) abandonó la carrera eclesiástica y tomó las armas. Desde 1810 permaneció en el Cádiz sitiado por los franceses, donde se estaban desarrollando las Cortes constituyentes; allí realizó sus primeros estudios militares.

Espartero
Entre 1815 y 1824 estuvo destinado en América, donde combatió contra los independentistas hasta que España perdió sus colonias en el continente; aunque no participó en la decisiva batalla de Ayacucho, en el futuro sus partidarios serían conocidos popularmente como los ayacuchos en recuerdo del pasado americano de Espartero y de la influencia que sobre sus ideas políticas tuvieron otros militares liberales de aquella campaña.
Al morir Fernando VII, se decantó por el apoyo a la causa de Isabel II y de la regente María Cristina, en virtud de sus convicciones constitucionales. Luchó contra la reacción absolutista en la Primera Guerra Carlista (1833-40), en la que desempeñó un papel destacado: sus éxitos militares le llevaron de ascenso en ascenso hasta obtener el mando del ejército del Norte a raíz del motín de los sargentos de La Granja (1835). Rompió el cerco carlista de Bilbao venciendo en la batalla de Luchana (1836); organizó la defensa de Madrid frente a la expedición de don Carlos (1837); y aprovechó las disensiones en el bando carlista para atraerse al general Maroto y negociar con él la paz que sellaron ambos con el «abrazo de Vergara» (1839). Luego se dirigió al Maestrazgo, donde venció a Cabrera en 1840, poniendo fin a la guerra.

Completaba así la ascensión social que, desde un origen modestísimo, le había llevado a ser conde, duque, grande de España y, finalmente, regente. El «espadón» progresista se enemistó con muchos de sus partidarios, a causa de su modo de gobernar autoritario, personalista y militarista; en 1843 se vio obligado a disolver unas Cortes que se le habían vuelto hostiles.Desde entonces puso su prestigio al servicio de sus ideales políticos progresistas. Se enfrentó al conservadurismo de María Cristina haciendo que ésta le nombrara presidente del Consejo de Ministros en 1840-41; pero, ante la resistencia de la regente al programa liberal avanzado que defendía, exigió a ésta que abdicara e hizo que las Cortes le nombraran regente a él mismo (1841-43).
Un pronunciamiento conjunto de militares moderados y progresistas (encabezados por Narváez y Serrano) le arrebató el poder en aquel mismo año; pronto se declararía mayor de edad a Isabel II y comenzaría una década de predominio conservador. Espartero se exilió en Inglaterra, de donde regresó en 1849 para vivir retirado en Logroño.
Ante el deterioro político del final de la década moderada (1844-54), las tendencias autoritarias de la reina y la hegemonía política de la minoría ultraconservadora, se produjo una nueva revolución en 1854, que llevó a Espartero a la presidencia del Gobierno; durante el siguiente «bienio progresista» (1854-56) avaló el reformismo de los liberales avanzados, pero no pudo evitar que se reprodujeran las mismas disensiones acerca de su liderazgo.
De nuevo fue expulsado del poder por un pronunciamiento encabezado por su antiguo aliado, el general O’Donnell, tras el cual vino un nuevo periodo de ostracismo político de los progresistas, que Espartero contempló pasivamente desde su retiro de Logroño. Allí recibió, tras la revolución que destronó a Isabel II en 1868, la oferta de Prim de hacerle elegir por las Cortes rey constitucional de España, oferta que rechazó. Tras la coronación de Amadeo de Saboya éste completó el encumbramiento honorífico de Espartero nombrándole príncipe de Vergara con tratamiento de alteza real.

jueves, 8 de marzo de 2012

LA CONTROVERTIDA FIGURA DE ESPARTERO

"... Espartero es uno de esos hombres tradicionales que el pueblo acostumbra cargarse a las espaldas y son luego muy difíciles de descabalgar...Los méritos militares de Espartero son tan discutidos como indiscutible es su cortedad política... Conocido como jefe del Ayacuchismo, es un héroe verdaderamente extraordinario, cuyo bautizo histórico data de una derrota, en vez de datar de un triunfo... Espartero es conocido como el hombre que manda bombardear ciudades.
Durante sus tres años de dictadura había llegado a perder su autoridad hasta el punto de que su propio embajador en París conspiraba contra él con Cristina y Narváez...
Espartero huye luego de ciudad en ciudad, abandonado a cada paso de su retirada por parte de sus tropas. Al embarcarse en Cádiz esta ciudad le deseó feliz viaje pronunciándose también contra él...Fue cayendo de la idolatría al entusiasmo, del entusiasmo a la lealtad, de la lealtad al respeto, del respeto a la indiferencia, de la indiferencia al desprecio, del desprecio a la indignación y de la indignación al mar.
¿Cómo, pues, puede haberse convertido de nuevo en el Salvador de la Patria?"

Cit. MARX y ENGELS, Revolución en España, 1973.
LA CONTROVERTIDA FIGURA DE ESPARTERO

miércoles, 7 de marzo de 2012

BALMES, J. Escritos políticos, 1847

"El partido progresista en 1840, sintiéndose débil , buscó un apoyo, identificó su suerte con la de un soldado: error fatal, casi siempre sin remedio. La fuerza vive de la fuerza y en llegando a este punto, no suele haber otro recurso que abrazarse con el ídolo para vivir o morir con él. Espartero era, sin duda, de escasa comprensión política; pero aun así y todo, era una necesidad para el partido que le había decretado ovaciones y encumbrado a la regencia...”

BALMES, J. Escritos políticos, 1847

martes, 6 de marzo de 2012

PROGRAMA POLÍTICO DEL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO DE 1840

“El partido reaccionario (partido moderado), cuyo sistema patentiza los principios proclamados hasta hoy por sus defensores , bajo el falso título de constitucionales, aceptó obligado por las circunstancias la Constitución de 1837 producto de la soberanía nacional, pero se propuso minar por su cimiento el edificio que se había construido con leyes contrarias a su verdadero espíritu...

Y si volvemos los ojos a esa llamada ley de Ayuntamientos tan abiertamente contraria a la Constitución, ¿no vemos sancionada en ella una coacción inmoral a la votación de los concejales, dado que todos sus acuerdos habían de ser visados por el jefe político quien podía fulminar persecuciones contra aquel que votase en un sentido contrario a las miras del gobierno?

La soberanía nacional ha sido y es nuestro principio de gobierno...

Igual predilección reclama la venta de los bienes nacionales, incluso los cuantiosos del clero secular, no sólo por su importancia e influencia sobre el crédito, sino como garantía del régimen constitucional... Reconocida la necesidad de enajenar los bienes del clero secular y de abolir el odiado diezmo y la primicia, es indispensable proveer el mantenimiento del culto de un modo capaz de conservar a sus venerables ministros...

Tales son, en suma, las brevísimas indicaciones sobre los abusos que entorpecen nuestra regeneración y reformas que pudieran adoptarse.”

Manifiesto de la Junta de Madrid, 12 de octubre de 1840.

PROGRAMA POLÍTICO DEL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO DE 1840.

lunes, 5 de marzo de 2012

La regencia de Espartero(1840-1843)

En 1841, Espartero forzó la salida de España de la regente María Cristina y se proclamó regente a su vez. Su acción de gobierno fue poco acertada. Su liberalismo le impulsó a liberalizar el comercio de tal modo, que perjudicó gravemente a la industria nacional, que no podía resistir la competencia extranjera.
La ruina del ramo textil catalán, a causa de las importaciones de Inglaterra, desencadenó una rebelión en Barcelona que fue violentamente reprimida (1842). Los antiguos camaradas de armas de Espartero se volvieron contra él, y no tardó en estallar una rebelión en Sevilla. 
El general Ramón María de Narváez (1800-1868) derrotó al regente en Torrejón de Ardoz (1843), le obligó a exiliarse y se hizo con el poder. De inmediato se declaró la mayoría de edad de Isabel II (1830-1904), que por entonces contaba sólo 13 años. Comenzaba así un período moderado, que se extendió hasta 1868, y que se caracterizó por la reorganización territorial (la actual división provincial se había establecido en 1833) y administrativa, las reformas legales y una prosperidad que se alimentó gracias a la implantación del proteccionismo, y que se hizo más patente a partir de 1854. En 1848 se inauguró el primer ferrocarril. La riqueza se fue concentrando en la periferia, donde se consolidó la burguesía, en tanto las regiones centrales se empobrecían paulatinamente. En definitiva, en este período el país registró cambios notables que a su vez promovieron transformaciones sociales, pero las condiciones de pobreza seguían predominando. La población sobrepasaba ya los 15 millones de habitantes: había censados más de 250.000 pobres de solemnidad y dos millones de jornaleros agrícolas, que representaban el estrato social más mísero; pero vastos sectores del país padecían también escasez.
Baldomero Espartero (imagen izquierda)

En 1845, Narváez inspiró la reforma de la Constitución de 1837 en un sentido conservador se atribuía la soberanía nacional al rey y a las Cortes, no al pueblo, y el cuerpo electoral venía a ser el l % de la población , que atenuó o al menos retrasó en España los efectos de la Revolución francesa de 1848. Tras el conflicto con la Iglesia a raíz de la desamortización, las relaciones se normalizaron en virtud del Concordato de 1851. Los moderados admitían difícilmente la oposición y gobernaban con criterio monopolístico y excluyente. 
La corrupción estaba generalizada y llegaba a la propia corte. Isabel II, obligada por razones de Estado a casarse con su primo Francisco de Asís, notorio homosexual, se entregó sucesivamente a varios amantes, alguno de los cuales intervino en política sin el menor reparo. El malestar nacional convergió en el pronunciamiento del general Leopoldo O'Donnell (1800-1867) en 1854, conocido como "la Vicalvarada" (por haberse producido en la localidad madrileña de Vicálvaro). Aunque fracasó, obtuvo amplia adhesión de las capas populares, que protagonizaron disturbios en Madrid en lo que fue una versión local y suavizada de la Revolución de 1848. La situación no se remedió ni siquiera volviendo a llamar a Espartero. O'Donnell acabó accediendo a la jefatura del gobierno (1858) e inauguró una breve etapa de estabilidad, de la que fue artífice ideológico Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897). 
Fue el llamado gobierno de la Unión liberal. En parte por la momentánea superación de los problemas internos y en parte por mantener ocupados a los militares y por ceder a la moda imperialista europea, se produjo en esta época una intervención armada en Africa. Tomando como pretexto ciertos incidentes registrados en Ceuta, las tropas españolas invadieron Marruecos (1859-1860). En esta campaña descolló el general Juan Prim y Prats (1814-1870), artífice de la victoria de los Castillejos, a la que siguieron la rendición de Tetuán y la victoria de Wad Ras, que puso fin a las operaciones.