jueves, 31 de enero de 2013

TEXTO: Declaración de los catalanes 13 junio 1929


Declaración de los catalanes 13 junio 1929

«En estos últimos años, además de la supresión general del sufragio y de las garantías de los derechos individuales del ciudadano, se ha prohibido, amenazando con fuertes sancio­nes, la exhibición de la bandera catalana; la Mancomunidad Consejo Administrativo de Cataluña) ha sido disuelta; se ha limitado el uso de la lengua catalana, incluso en los actos reli­giosos, y se ha prohibido en la enseñanza pública y privada en todos sus grados; se han suspendido periódicos, se han clausurado asociaciones y otras han sido intervenidas por el Gobierno; los patriotas han sido perseguidos, y otros han sido juzgados y condenados irregularmente por consejos de gue­rra; pero el Pueblo Catalán ha sufrido estos atentados sin que disminuyan ninguna de sus características nacionales.

Ante estas persecuciones y ante la negación obstinada por parte del Gobierno español, no sólo de los derechos de Cataluña, sino también de su personalidad, los catalanes se ven obligados a declarar:

Que la cuestión catalana subsiste, considerablemente agravada.
Que los catalanes reclaman la garantía de los derechos civiles generales, suprimidos por la Dictadura.
Que Cataluña necesita el reconocimiento de sus dere­chos con amplias garantías que permitan el libre desen­volvimiento de su personalidad en todas sus manifestacio­nes.
Que mientras no esté reglamentada, la cuestión cata­lana será para España causa inevitable de agitación y de inquietud, al mismo tiempo que un foco eventual de con­flictos que, dada la situación geográfica de Cataluña, podrían tener una importancia internacional.»

Barcelona, 13 de junio de 1929.

miércoles, 30 de enero de 2013

TEXTO: Declaraciones de Alfonso XIII


Declaraciones de Alfonso XIII



Solamente ha cambiado una cosa después del Directorio, y es que se puede pasear con dinero en el bolsillo sin temor a percance; que ya no hay huelgas; que nuestras fábricas marchan y que los patronos no ven ya cada mañana a los obreros con revólver en mano (...). El general Primo nos ha hecho saltar por encima de la Constitución y esto es grave, ¡evidentemente! (...) ¿Hubiera podido conjugar las huelgas y regenerar el espíritu político de España sin salirse de la Constitución? (...)

Si se volviese a abrir el Parlamento, se vería cómo los viejos partidos, que llevaban el país a la ruina, volverían a reanudar sus disputas (...).

¿De qué se compone el parlamentarismo, tan poco rico en fórmulas como en caracteres? Un ideal intangible para los privilegiados que viven de él; eso es todo (...). Para complacer a seis mil personas, ¿íbamos a sacrificar a veinte millones?

Declaraciones reproducidas en El Sol, Madrid, 1925

martes, 29 de enero de 2013

TEXTO: La política para Marruecos


La política para Marruecos

« El pacto con el Raisuni* será respetado. Entre los mil rumores que vienen circulando estos días había uno de extraordinaria consideración. Se decía que la nueva situación estaba decidida a romper el pacto con el Raisuni, lo cual acaso significaría el inmediato desencadenamiento de la guerra en la zona occidental. Hacemos conocer este rumor al general Primo de Rivera, y nos contesta rápidamente:

-Eso es completamente falso. Se trata de un pacto, de una palabra, de un compromiso contraído por el Estado español, y nosotros no podemos faltar a él. Sea cual fuere el resultado del contrato hecho con el Raisuni, la gloria o la culpa será de los que lo hicieron; pero noso­tros no podemos romper un compromiso seriamente sellado en nombre de España.
Las próximas operaciones en la zona Oriental -prosigue el presidente del Directorio- no hay más remedio que operar. No es éste el caso del Raisuni. No vamos a pactar con un rebelde como Abd-el Krim, que a todo intento pacífico responde constru­yendo trincheras para asesinar impunemente a nuestros soldados. El Ejército no quiere guerra; pero sí necesita establecer sólidamente su prestigio ante el enemigo. Pasaremos por Annual; digo que pasaremos, y no digo que vayamos a establecer allí una posición. Veremos lo que se hace; pero una vez que nuestras tropas hayan pasado por Annual, el honor del Ejército queda satisfecho.»

El Sol, Madrid, 16 de septiembre de 1923.

viernes, 25 de enero de 2013

TEXTO: Proclama de la Dictadura de Primo de Rivera (1923).


Proclama de la Dictadura de Primo de Rivera (1923).

Al país y al Ejército españoles:

Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrup­ción la vida española), de recoger las ansias, de atender el clamoroso requeri­miento de cuantos, amando la Patria, no ven para ella otra salvación que libertar­la de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron en el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. [ ... ]

Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completa­mente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos. Españoles: ¡Viva España y viva el Rey!

No tenemos que Justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impo­ne. Asesinatos de prelados, ex gobernadores, agentes de la autoridad, patronos, capataces y obreros; audaces e impunes atracos; depreciación de moneda; fran­cachela de millones de gastos reservados; sospechosa política arancelaria por la tendencia, y más porque quien la maneja hace alarde de descocada inmoralidad; rastreras intrigas políticas tomando como pretexto la tragedia de Marruecos; in­certidumbres ante este gravísimo problema nacional; indisciplina social, que hace el trabajo ineficaz y nulo, precaria y ruinosa la producción agrícola e industrial; impune propaganda comunista; impiedad e incultura; justicia influida por la polí­tica; descarada propaganda separatista, pasiones tendenciosas alrededor del problema de las responsabilidades[ ... ]

Ni somos imperialistas, ni creemos pendiente de un terco empeño en Marrue­cos el honor del ejército, que con su conducta valerosa a diario lo vindica. Para esto, y cuando aquel ejército haya cumplido las órdenes recibidas buscare­mos al problema de Marruecos solución pronta, digna y sensata.

El país no quiere oír hablar más de responsabilidades, sino saberlas exigidas pronta y justamente, y esto lo encargamos con limitación de plazo a tribunales de autoridad moral y desapasionados de cuanto ha envenenado hasta ahora la política o la ambición. La responsabilidad colectiva de los partidos políticos la sancionamos con este apartamiento total a que los condenamos aun reconociendo en justicia que algunos de sus hombres dedicaron al noble afán de gobernar sus talentos y sus actividades, pero no supieron o no quisieron nunca purificar y dar dignidad al medio en que han vivido [ ... 1


Miguel Primo de Rivera, Capitán General de la IV Región.

jueves, 24 de enero de 2013

Texto . El golpe de estado de Primo de Rivera


Texto . El golpe de estado de Primo de Rivera
«Al País y al Ejército. Españoles:
Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando la Patria no ven para ella otra salvación que liberarla dejos profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. Con frecuencia parecen pedir que gobiernen los que ellos dicen no dejan gobernar aludiendo a los que han sido su único, aunque débil freno, y llevaron a las leyes y costumbres la poca ética sana, el tenue tinte de moral y equidad que aún tienen; pero en la realidad se avienen fáciles y contentos, al turno y al reparto, y entre ellos mismos designan la sucesión.
Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina. Basta ya ce rebeldías mansas, que sin poner remedio a nada, dañan tanto y más a la disciplina, que está recia y viril, a que nos lanzamos por España y por el Rey.
Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días nuevos que para la Patria preparamos. Españoles: iViva España y viva el Rey!
No tenemos que justificar nuestro acto , que el pueblo sano demanda e impone. Asesinatos de prelados, exgobernadores [...], rastreras intrigas polticas, tomando por pretexto la tragedia de Marruecos; incertidumbre ante este gravísimo problema nacional, indisciplina social [...],impune propaganda comunista (...)». Miguel Primo de RIvera, Capitán General de la Cuarta Región.
La Vanguardia, Barcelona 13 de septiembre de 1 923.
CLASIFICACION
*Naturaleza: por su forma, es un texto narrativo: histórico-circunstancial; por su contenido, político, y por su origen, fuente histórica.
*Circunstancias históricas: el texto pertenece al reinado de Alfonso XIII (l902-l931), justo en el período posterior a la crisis de 1917, que había provocado más de una docena de cambios de gobierno. Internacional-mente, se inserta en el período de entreguerras en los «felices años veinte».
*Autor: individual: el general don Miguel Primo de Rivera (1870-1930), segundo marqués de Estella. Gaditano, perteneciente a una ilustre familia, participó en las guerras de Marruecos, Cuba y Filipinas. Fue capitán ge­neral de Valencia, Madrid y Barcelona. Hombre muy popular por su ta­lante personal y sus éxitos militares, progenitor de José Anntonio Primo de Rivera.
*Destino: público, puesto que su fin es darlo a conocer a todo el país, aunque, con especial énfasis, al ejército.
COMENTARIO
La idea fundamental es exponer públicamente la constitución de un Directorio militar que asuma las funciones del Gobierno, bajo amparo del propio firmante.
La idea secundaria es expresar el malestar existente ante la política nefasta de los «profesionales» que, incluso, maniata la voluntad real y la petición de confianza y orden al pueblo.
Desde la crisis de 1898, que supuso el fin definitivo de España como potencia colonial, tuvieron lugar una serie de reflexiones y movimientos de todo signo entre las diversas fuerzas políticas, culturales y ciudadanas (especialmente el llamado “regeneracionismo”). Políticamente, comenzó la crisis del sistema de la Res­tauracióncanovista que, lentamente, fue salpicando hasta a la misma institu­ción monárquica. Los gobiernos de idóneos (1913-1917) y la crisis de 1917 provocaron la frustración del movimiento reformista y un mayor descrédito del régimen político (gobiernos de concentración, 1917-1923) que, aun provocan­do la desaparición del turnismo, ofreció gobiernos heterogéneos de poca autori­dad y confianza. Esto provocó la descomposición política, de esa “política de concupiscencia” , la sangría de recursos humanos y financie­ros derivados de la larga guerra de Marruecos; la crisis económica y subsiguien­te agitación social, provocadas por el fin de la bonanza económica posterior a la Primera Guerra Mundial y a la súbita contracción del mercado europeo. Todo esto se unió a la tensa situación social, creada por el incremento del proletariado urbano, engordado por las migraciones internas provenientes de las zonas rura­les y el menor poder adquisitivo del mundo laboral.
Y a todo ello hay que sumar el temor a una revolución desde abajo, que, para las clases propietarias y conservadoras, había desembocado en la revolución bol­chevique rusa. Así, no es de extrañar la petición de la figura de un salvador de la sociedad, la que gráficamente expresó Joaquín Costa con el mito regeneracionista del «cirujano de hierro».
El general Primo de Rivera así lo entendió y, desde la Capitanía General de la Cuarta Región (Barcelona), lanzó el presente Manifiesto, proclamando un es­tado de guerra y anunciando su intención de tomar el poder.
Era el 13 de sep­tiembre de 1923.
VALORACIÓN
El texto tiene un gran valor, por ser un manifiesto; es decir, expresión del pensa­miento y acción inmediata justificativos del proceder de Primo de Rivera en la forma del poder.
Es un documento claramente subjetivo sobre la situación del país, aunque, ciertamente, se apoya en bases reales; tiene una profunda significación en el proceso histórico subsiguiente de nuestro país: caída de la monarquía, implanta­ción de la Segunda República, Guerra Civil y franquismo, que adoptará algunas fórmulas y formas de hacer primorriveristas. En los seis largos años de gobierno dictatorial hubo dos fases politicamente bien diferenciadas: Directorio militar (de septiembre de 1923 a diciembre de 1925) y Directorio civil (de diciembre de 1925 a enero de 1930).
Ambos ejecutivos respondieron a una organización dictatorial del Estado, centrado en el poder de una persona. Se gobernó esencialmente por Decreto-Ley, en el que el rey se limitaba a firmar. En el Directorio civil se restablecieron los ministerios, pero totalmente controlados por Primo de Rivera, «a nuestro amparo» .
La Dictadura acabó fracasando, pese a obtener logros importantes, por care­cer de una base constitucional y legal , no tener una ideología propia y no superar sus contradicciones internas.
Una última consecuencia en el proceso histórico español fue sentenciar la monarquía de Alfonso XIII, que había aceptado la Dictadura, precisamente por quebrar la legalidad constitucional.

miércoles, 23 de enero de 2013

El movimiento obrero


El movimiento obrero
Los socialistas, PSOE y UGT, se implantaron esencialmente en Asturias, País Vasco, Madrid y  zonas del campo andaluz. Mientras los anarquistas y su sindicato la CNTasentaron su predominio en Cataluña, Aragón, Levante y Andalucía.
El PSOE, al igual que los demás partidos socialistas europeos, vivió una importante crisis a partir del triunfo de la revolución soviética en Rusia en 1917. Finalmente, la mayor parte del partido se negó a adherirse a la Internacional Comunista propugnada por Lenin. Un pequeño grupo se escindió y fundó en 1921 el Partido Comunista de España (PCE).  Los comunistas eran un grupo muy minoritario en 1930.
Los anarquistas también vivieron fuertes tensiones entre los partidarios de la lucha pacífica y la facción más extremista y revolucionaria. Estos últimos formaron en 1927 laFederación Anarquista Ibérica (FAI), que tendría gran influencia en la Segunda República.
Los sindicatos católicos, minoritarios, se desarrollaron especialmente en las regiones del norte, donde predominaba el minifundio y de la pequeña propiedad campesina. En 1917 se agruparon en la Confederación Nacional Católico-Agraria.