He encontrado una web genial de donde salen y saldrán muchos de nuestros futuros escritores de diversos ámbitos y donde si tienes vocación de escribir y no sabes cómo hacer que tu obra salga a la luz te van a aconsejar para que todo te salga lo mejor posible. Una web que surgió con la idea de encontrar a buenos escritores y buenos lectores que sepan apreciarlos. Muchas veces numerosos escritores han conseguido publicar sus libros gracias a esta web. La recomiendo mucho y no perdéis nada por visitarla y registraros si queréis que os ayuden o queréis ayudar a estos escritores que espero algún día lleguen a estar en lo más alto pues su trabajo así lo merece y todos debemos disfrutar con ello. Visitad la página si podéis por favor. Aquí os dejo el link:
viernes, 17 de agosto de 2012
Friederich Engels. La situación de la clase obrera en Inglaterra. 1845.
“Existen todavía otras causas que debilitan la salud de gran número de trabajadores. Ante todo, la bebida; todas las seducciones, todas las posibles tentaciones, se juntan para empujar al obrero a la pasión de la bebida. El aguardiente es para los trabajadores casi la única fuente de goces, y todo conspira para que se estreche el círculo a su alrededor. El obrero vuelve al hogar cansado y hambriento; encuentra una habitación sin ninguna comodidad, sucia, inhospitalaria; necesita en forma apremiante algún alivio (...) Su sociabilidad puede solamente satisfacerse en la hostería, pues no tiene otro lugar donde encontrarse con sus amigos (...) La pasión de la bebida ha cesado aquí de ser un vicio; por eso pueden ser excusados los viciosos; constituye un fenómeno natural.”
Friederich Engels. La situación de la clase obrera en Inglaterra. 1845.
Friederich Engels. La situación de la clase obrera en Inglaterra. 1845.
jueves, 16 de agosto de 2012
Fernando Garrido. Historia de las clases trabajadoras. El proletariado.
En nuestras fábricas de algodón se emplea niños principalmente, traídos como rebaño de los establecimientos de caridad. Nadie los conoce ni tienen por ellos el menor interés.
Encerrados en departamentos reducidos, donde es pestilente el aire por las emanaciones grasientas de las luces y la máquinas, los aplican a un trabajo que dura todo el día y que muchas veces se prolonga hasta muy avanzada la noche. Estas circunstancias, el desaseo y los cambios frecuentes de temperatura que exp
Encerrados en departamentos reducidos, donde es pestilente el aire por las emanaciones grasientas de las luces y la máquinas, los aplican a un trabajo que dura todo el día y que muchas veces se prolonga hasta muy avanzada la noche. Estas circunstancias, el desaseo y los cambios frecuentes de temperatura que exp
erimentan al entrar y salir, son origen de una multitud de enfermedades y particularmente de las afecciones nerviosas tan comunes en estos talleres.
Cuando terminan su aprendizaje, queda, por lo general, endebles e inútiles para los trabajos fatigosos y sostenidos; las niñas no saben coser y carecen de los conocimientos y cualidades a propósito para ser buenas madres de familia. “
Cuando terminan su aprendizaje, queda, por lo general, endebles e inútiles para los trabajos fatigosos y sostenidos; las niñas no saben coser y carecen de los conocimientos y cualidades a propósito para ser buenas madres de familia. “
Fernando Garrido. Historia de las clases trabajadoras. El proletariado.
martes, 14 de agosto de 2012
Manifestaciónes de un niño trabajador de doce años. Extraído de LAZO, A. Revoluciones del mundo moderno.
“No tengo más ropa que la de mi trabajo: algunos pantalones y una chaqueta rota...Arrastro las vagonetas bajo tierra a lo largo de media legua, ida y vuelta. Las arrastro durante once horas diarias con la ayuda de la una cadena atada a mi cintura. Las heridas que tengo en la cabeza me las he hecho descargando vagonetas. Los hombres del equipo al que estoy atado trabajan desnudos, salvo el casco en la cabeza. Algunas veces cuando no soy rápido, me golpean."
Manifestaciónes de un niño trabajador de doce años. Extraído de LAZO, A. Revoluciones del mundo moderno.
Manifestaciónes de un niño trabajador de doce años. Extraído de LAZO, A. Revoluciones del mundo moderno.
lunes, 13 de agosto de 2012
Marx y Engels. Manifiesto Comunista. 1848.
La existencia y la dominación de la clase burguesa tienen por condición esencial la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos individuos, la formación e incremento constante del capital; y este, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado. El trabajo asalariado descansa exclusivamente sobre la competencia de los obreros entre sí. Los progresos de la industria, cuyo agente involuntario y pasivo es la burguesía, imponen, en vez de aislamiento de los obreros por la competencia, su unión revolucionaria por la organización. Y así, al desarrollarse la gran industria, la burguesía ve tambalearse bajo sus pies las bases sobre las que produce y se apropia de lo producido. Produce, ante todo, a sus propios enterradores. Su caída y el triunfo del proletariado son igualmente inevitables.
Marx y Engels. Manifiesto Comunista. 1848.
viernes, 10 de agosto de 2012
F. Garrido. Historia de las clases trabajadoras. 1870
“El estado de los niños trabajadores es más deplorable todavía en las minas de carbón (...). En el distrito de Halifax las carpas de carbón en muchas minas no tienen más que 14 pulgadas de espesor y pocas veces pasan de 30 y en su consecuencia, no pudiendo trabajar en ellas los obreros adultos, aunque se inclinen, tienen que hacer los niños el trabajo casi tendidos en el suelo y con la cabeza apoyada en una plancha (...).
No olvidaré jamás -agrega uno de los comisarios del informe- la impresión que experimenté a la vista de la primera criatura infortunada que encontré de esta manera. Era un niño como de ocho años que me miró al pasar con una expresión de idiotismo que me heló el corazón. Era una especie de espectro que no podía vivir más que en este lugar de desolación. Cuando me acercaba a él para hablarle, se escondió en un rincón, temblando de pies a cabeza, temiendo quizá que lo maltratase, y ni promesas ni amenazas bastaron para que saliera del escondite, que sin duda consideraba seguro.”
No olvidaré jamás -agrega uno de los comisarios del informe- la impresión que experimenté a la vista de la primera criatura infortunada que encontré de esta manera. Era un niño como de ocho años que me miró al pasar con una expresión de idiotismo que me heló el corazón. Era una especie de espectro que no podía vivir más que en este lugar de desolación. Cuando me acercaba a él para hablarle, se escondió en un rincón, temblando de pies a cabeza, temiendo quizá que lo maltratase, y ni promesas ni amenazas bastaron para que saliera del escondite, que sin duda consideraba seguro.”
F. Garrido. Historia de las clases trabajadoras. 1870
* Fernando Garrido: Revolucionario español, destacado militante del socialismo del siglo XIX..
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